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Un estudio desvela por qué las dietas retrasan el envejecimiento

Las dietas bajas en calorías ayudan a retrasar el envejecimiento reduciendo la respuesta del organismo al estres y ralentizando su metabolismo. Ésta es la conclusión de una investigación realizada en la Universidad de Wisconsin (EEUU), que supone entender a nivel genético, en ratones de laboratorio, los procesos inducidos por la restricción calórica.Desde hace años, se ha observado en varias especies de animales que una dieta de reducción de entre un 25% y un 30% de las calorías de la dieta habitual hace que los individuos envejezcan más lentamente y mantengan una mejor salud general. Pero no estaba claro por qué.

En el metabolismo -el proceso químico por el cual los organismos vivos y las células convierten los alimentos en energía- se producen algunos productos derivados tóxicos que causan daños moleculares y disparan una respuesta de estrés para reparar esos daños. Esa respuesta está gobernada por unos cuantos genes, explican ahora los científicos de Wisconsin. Pero con la edad, la capacidad del organismo para reparar esos daños declina, posiblemente como resultado de la reducción energética a nivel celular.

Los científicos han rastreado los genes implicados en estos procesos. Mediante tecnologías avanzadas, Tomas A. Prolla y Richard Weindruch han controlado la acción de 6.347 genes en dos grupos de ratones: uno mantenido con una dieta estándar y otro con una dieta reducida en calorías a un 76%. Así han descubierto que, con la edad, en los animales sometidos a una dieta normal,la actividad de un número pequeño de genes -menos del 2% de los controlados en el estudio- sufren cambios drásticos. Pero los genes que gobiernan funciones biológicas críticas como la respuesta al estres, la reparación de daños moleculares y la producción de energía, cambian considerablemente. Sin embargo, en los ratones que siguen una dieta baja en calorías muchos de esos genes que cambian con la edad se mantienen prácticamente inalterados.

Prolla y Weindruch planean ahora extender estos experimentos a monos y a humanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de agosto de 1999