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Guantes de cirujano en la escalera

Una mujer china de unos 40 años llamaba ayer con insistencia al telefonillo de un piso del 105 de la calle del General Ricardos, en Madrid. Nadie contestaba. Y es que desde el martes la vivienda está vacía porque la policía desmanteló allí una de las dos clínicas clandestinas de abortos.La inmigrante dijo que iba a visitar a una amiga suya y explicó que se trataba de una "doctora en China". Su amiga era Shaohua H., de 48 años, una de las dos detenidas como presuntas cabecillas de la red de abortos ilegales. "A las amigas y a las familiares no les cobraba por la consulta, pero yo no sabía nada de los abortos", explicó.

Una vecina del inmueble afirmó que la señora de la limpieza encontró un par de guantes de cirujano sucios tirados bajo la escalera en la planta baja, en medio de un charco de orina.

El movimiento de gente que iba al piso era "continuo", según explicó la vecina. "Sobre todo entraban y salían muchas mujeres". Los orientales cocían grandes perolas de pasta en el piso. "Muchas veces los chinos salían del edificio con bolsas de plástico llenas de pasta. Vete a saber qué llevaban dentro", añadió.

En la puerta del otro piso desmantelado, en el número 21 de la calle de Raimundo Fernández Villaverde, también de Madrid, había un cartel escrito en chino que decía "Centro de Belleza y Peluquería". Los vecinos explicaron que a menudo había cola para entrar y que sospechaban del lugar porque había gente que entraba y salía de madrugada.

Las inmigrantes irregulares pueden acceder a las clínicas privadas autorizadas para practicar abortos siempre que posean documentación de su país. No se les exije el permiso de residencia en España y los precios oscilan entre las 40.000 pesetas en embarazos de menos de 12 semanas y las 200.000 pesetas en los de 22 semanas. El Insalud no atiende en sus centros a las mujeres sin permiso de residencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de agosto de 1999