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Brasil y Argentina recrudecen su guerra comercial

Tras dos semanas de tensión y dos días de intensas reuniones, Argentina y Brasil no han llegado siquiera a un principio de acuerdo. Brasil se mantuvo inflexible en su negativa a compensar a los argentinos por las alegadas pérdidas provocadas por la devaluación (gravámenes aduaneros) del real, y Argentina reiteró su decisión de imponer salvaguardas a la importación de textiles brasileños. Regresando al punto cero, el Gobierno argentino rompió en la noche del viernes las negociaciones en el ámbito del Mercosur. A continuación, el Gobierno brasileño anunció oficialmente que llevará el caso a la Organización Mundial de Comercio (OMC)."Vamos a ese foro internacional porque no podemos aceptar la idea de una medida unilateral en el Mercosur", afirmó el canciller brasileño, Luis Felipe Lampreia, en referencia a la decisión argentina de mantener cotas de importación para los textiles de Brasil.

Más que una amenaza fatal al Mercosur, el fracaso de la reunión extraordinaria convocada en Montevideo demostró la fragilidad del bloque comercial integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Hubo propuestas paralelas, como la de terminar con la importación, por los socios del Mercosur, de productos subsidiados de otros mercados, presentada por la delegación uruguaya, que obtuvieron la aprobación de los socios del bloque. Grupos de trabajo detallarán la propuesta, que podrá afectar eventualmente al comercio de productos de la Unión Europea, sobre todo productos agrícolas. Pero el problema real y urgente que motivó la reunión -la crisis entre Argentina y Brasil- permaneció vigente y sin solución a la vista.

El máximo organismo de decisión del Mercosur, el Consejo de Ministros de Economía y Relaciones Exteriores, entendió desde el primer momento de su reunión del viernes que no había mucho que hacer.

El día anterior, el Grupo Mercado Común no llegó a ninguna propuesta que pudiera ser elevada al Consejo. Brasil afirmó que pediría la convocatoria de un tribunal especial para examinar el caso, en el mismo Mercosur, pero luego optó por recurrir a la OMC.

Después del rechazo definitivo, por parte de la delegación brasileña, de examinar la propuesta argentina de imponer un régimen de "medidas especiales de carácter provisional" destinadas a neutralizar "alteraciones bruscas y sustanciales de los precios relativos" -extenso eufemismo para referirse a la devaluación de la moneda brasileña-, el aplazamiento de las negociaciones se convirtió en una cruda realidad. En otro momento de las discusiones se pensó en la posibilidad de establecer un plazo de 60 días para que los grupos de coordinación macroeconómica y de seguimiento del comercio presentasen propuestas concretas. Brasil aceptó discutir esa posibilidad, pero el canciller argentino, Guido di Tella, incluyó en la negociación una serie de condiciones previas, como exámenes de exportación, importación y "precios relativos" de productos. Para el canciller brasileño, eso significaría empujar a Brasil a negociar salvaguardas. "Eso es inadmisible", reclamó Lampreia en tono elevado. Y la discusión terminó en ese punto.

En el ámbito de la OMC, Brasil logrará forzar a Argentina a levantar las salvaguardas a los textiles. Ésa es, al menos, la convicción de la cancillería brasileña. Los trámites normales en la OMC indican que el asunto podrá llevar un año para llegar a un resultado. "Vamos a demandar esas salvaguardas ante la OMC y tenemos seguridad de que poseemos argumentos suficientes para derrumbar esa medida argentina y dejar sin efecto las salvaguardas a los textiles", aseguró Lampreia. El canciller brasileño, además, considera que la decisión de Brasilia de optar por un proceso ante la OMC no perjudicará las relaciones entre los socios del Mercosur.

En cuanto a esta organización económica latinoamericana, han sido convocadas nuevas reuniones de dos grupos de trabajo, sobre coyuntura comercial y políticas macroeconómicas, para los próximos días 18 y 19 de este mes. Los grupos de trabajo tendrán un mes para presentar toda una serie de estudios y alternativas para que sean examinados por el Consejo del Mercosur. Es un nuevo intento de mantener el bloque comercial flotando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 1999