GUERRA EN YUGOSLAVIA Política y diplomacia

Rusia pide el cese de los bombardeos como primera condición para un acuerdo de paz

El canciller federal de Alemania, Gerhard Schröder, y el mediador presidencial ruso para Kosovo, Víktor Chernomirdin, discreparon ayer sobre la prioridad que debe darse al cese de los bombardeos aéreos de la OTAN en la negociación para concluir la guerra en Yugoslavia. A pesar de la discrepancia, ambos mostraron cierto optimismo tras conversar durante más de una hora en Bonn. Chernomirdin fue ayer el gran protagonista de la ofensiva diplomática a la que se ha lanzado febrilmente Schröder, cuando la presidencia alemana de la Unión Europea se encamina ya hacia su último tercio.

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Sin anticipación alguna, el canciller ha invitado al presidente norteamericano, que visitará Alemania el próximo miércoles. El programa de Bill Clinton, sin ultimar aún, incluye la visita a soldados norteamericanos estacionados en Alemania y una entrevista con refugiados kosovares. El Gobierno alemán, apremiado por los sectores críticos de los dos partidos de la coalición, quiere forjar un acuerdo que finalice la guerra con la bendición de Rusia y del Consejo de Seguridad de la ONU. Chernomirdin y Schröder constataron ayer tendencias positivas sin dar detalles.

El ex jefe del Gobierno ruso, cuya carrera como delfín del presidente Borís Yeltsin podría beneficiarse de un éxito como mediador en Yugoslavia, vio "algunos avances" aunque precisó que no se puede hablar de un "progreso radical" en la búsqueda de una solución. Schröder, mientras, advirtió "cierta aproximación" en las posturas de ambos países. Los dos políticos mantuvieron sus diferencias sobre el lugar que debe ocupar el cese de los bombardeos en el calendario de disolución del conflicto. Para el ruso, la interrupción de los ataques debe marcar el comienzo de la salida negociada. Para el alemán, el fin de las acciones bélicas de la OTAN es justamente la culminación del proceso.

Un primer paso

"En primer lugar, ahora es necesario parar los ataques a Yugoslavia", dijo Chernomirdin. En su opinión, Belgrado ha "dado pasos" para que los fugitivos vuelvan, al estar de acuerdo en una presencia internacional bajo la égida de la ONU y con participación rusa. Se trata, dijo, de "un primer paso" que "infunde esperanza". Schröder resumió en tres puntos las condiciones para un acuerdo: el fin de los asesinatos en Yugoslavia; el regreso de los refugiados con garantías para su seguridad mediante tropas internacionales, cuyo "núcleo" es la OTAN, y la retirada de las unidades militares y paramilitares serbias de Kosovo. "Y sólo cuando la retirada haya comenzado", subrayó el canciller, "tiene sentido" pensar en una interrupción de los ataques aéreos.

Chernomirdin aseguró que Rusia asume su papel de mediación "muy concienzudamente". Tras entrevistarse con el ministro de Exteriores, Joschka Fischer, partió con rumbo a Roma y Belgrado. Apenas se había marchado de la cancillería, cuando Schröder, flanqueado por Michael Steiner, su asesor en asuntos balcánicos, recibía a su próximo invitado, el jefe del Gobierno albanés, Pandeli Majko.

[Tras entrevistarse con el presidente del Consejo de Ministros italiano, Massimo D'Alema, anoche en Roma, Chernomirdin se mostró optimnista y señaló que se estaba produciendo un importante acercamiento de posturas para llegar a una solución negociada, informa France Press.

Por su parte, D'Alema propuso, sin especificar, "un camino creativo" para solucionar la crisis y anunció que iba a telefonear al presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, para ponerle al corriente de la conversación con el diplomático ruso].

Sobre Kosovo hablará hoy Schröder también en Varsovia, adonde el canciller viaja con una amplia delegación ministerial para celebrar una cumbre que inicia una nueva etapa, pues Polonia y Alemania se relacionan por primera vez como aliados en la OTAN en una cumbre bilateral. Alemania quiere asumir el papel de defensora de la rápida incorporación de Polonia a la UE.

Bonn insiste en que no existe una slución para los Balcanes sin la colaboración de Moscú y cuida las formas para no herir susceptibilidades rusas. Los medios gubernamentales insisten en que las soluciones posibles en Kosovo no son el resultado de la voluntad de la OTAN, sino la consecuencia lógica de los acontecimientos sobre el terreno. Estos medios tratan también de disociar la constructiva actitud rusa de la nueva inyección financiera que Moscú obtendrá gracias al restablecimiento de el miércoles por la noche del acuerdo con el FMI, que le proporcionará 4.500 millones de dólares a o largo de 18 meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de abril de 1999.

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