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Sanidad propone restringir los usos humanos en los embalses del Zadorra. Los lugares de esparcimiento de los pantanos se reducirán a dos en un plazo de tres años

El Gobierno es partidario de restringir los usos humanos que se hacen de los embalses del sistema Zadorra, en un intento de preservar la calidad del agua, de la que se abastecen más de 900.000 personas en Álava y Vizcaya -el 43% de la población vasca-. El Ejecutivo apuesta por restringir los espacios destinados al baño, por prohibir el uso de las embarcaciones a motor y por controlar la utilización de abonos y fertilizantes en las numerosas explotaciones agrícolas y ganaderas que rodean los pantanos. El director de Salud Pública del departamento de Sanidad, Luis González de Galdeano, recibió ayer el espaldarazo de la comisión de Sanidad del Parlamento a las iniciativas que ha emprendido en el seno de la comisión técnica para la protección de los embalses. Aunque Galdeano calificó de "satisfactoria" la calidad del agua embalsada, alertó sobre los peligros que acechan a los pantanos. Sanidad ha decidido extremar la vigilancia y comprobar si los bañistas deterioran la calidad del agua. Así, el pasado verano inició un estudio y certificó que la afluencia de ciudadanos no mermó la calidad hasta un punto preocupante. Sin embargo, Galdeano adelantó que el Gobierno va a reforzar esta vigilancia y si verifica que la calidad baja, prohibirá el baño.Los embalses de Ullibarri-Gamboa y de Urrunaga constituyen un recurso hidráulico sin alternativa para satisfacer la demanda de agua de Vitoria, Bilbao y de las poblaciones vizcaínas más pobladas. Sin embargo, los usos agrícolas, ganaderos y de ocio dañan seriamente su calidad. Con los años, este mar interior se ha convertido en el lugar de esparcimiento preferido de miles de vitorianos, vizcaínos y guipuzcoanos -sobre todo del Alto Deba, dada su proximidad a los pantanos-. Según los cálculos de la Diputación de Álava, más de 170.000 alaveses, vizcaínos y guipuzcoanos disfrutarán de los embalses durante el periodo estival. Un reciente informe monográfico del Ararteko apremiaba a las instituciones a adoptar medidas "urgentes" para prevenir su deterioro a medio plazo. En un intento de restringir el uso humano de estos parajes y de mantener los actuales niveles de calidad del agua para el abastecimiento de Álava y de Vizcaya , la comisión técnica de protección de los embalses ha aprobado dos medidas. Por una parte, las embarcaciones a motor recreativas que surcan los pantanos desaparecerán en el 2003 del embalse de Urrunaga y en el 2007 del de Ullibarri-Gamboa . Según el director de Salud Pública, los hidrocarburos que desprenden este tipo de lanchas contribuyen de una manera muy importante a deteriorar la calidad del agua. Y además, las zonas de esparcimiento y para los bañistas serán reducidas a dos. La Diputación de Álava velará por la ejecución de estas disposiciones: creará corredores biológicos naturales -que no serán accesibles para el hombre- para que la restricción sea real. Estas medidas serán efectivas en el plazo de tres años. "La calidad de las aguas de los embalses del sistema Zadorra es satisfactoria y no temo por ella en los próximos diez o veinte años. Pero no podemos quedarnos de brazos cruzados. Con la contaminación que sufren es extraño que no se haya mermado su calidad. Sólo la especificidad de los pantanos y las condiciones naturales que les rodean han facilitado el mantenimiento de la calidad", explicó González de Galdeano. El aviso de la sequía La sequía que sufrió Euskadi en 1990 sirvió como detonante para sensibilizar a las autoridades de la importancia de reforzar la vigilancia de los pantanos. "Vitoria y Bilbao estuvieron a punto de quedarse sin agua. De 145 hectómetros cúbicos [capacidad total de los pantanos], sólo quedaba un hectómetro cúbico", rememoró Galdeano. Hasta en dos ocasiones intentó entonces el director de Salud Pública montar la comisión técnica de protección, sin lograrlo. Los diferentes intereses de las instituciones que en ella iban a tomar parte hicieron inviable el proyecto. En 1996 se consiguió consensuar los intereses de todos. Este foro está coordinado por la dirección de Salud del Gobierno vasco y forman parte de él las Diputaciones de Álava y Vizcaya, los 12 ayuntamientos competentes y la Confederación Hidrográfica del Ebro. Además de la restricción de las embarcaciones a motor y de las zonas de baño, Galdeano expuso a la comisión parlamentaria otra de las medidas adoptadas y que ya está en vigor: la depuradora de la localidad de Legutiano ya no vierte al embalse, como hasta ahora. Envía sus aguas residuales al polígono de Gojain, aguas abajo del Zadorra. Precisamente, el responsable de Salud Pública destacó la importancia de conseguir que las depuradoras de las poblaciones ribereñas de Alegría, Salvatierra y Otxandiano (5.000 habitantes en total) dispongan de un tratamiento terciario de sus aguas, es decir, que no aporten residuos a los embalses. La batería de propuestas de la comisión técnica también incluye un plan de emergencia, que se pondría en marcha en el caso de que, por ejemplo, un camión cargado con mercancías peligrosas cayera a los pantanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de abril de 1999

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