Barcelona recibe la Medalla de Oro de los arquitectos británicos

El premio se da por primera vez a una ciudad

La Medalla de Oro, máxima distinción del Instituto Real de Arquitectos Británicos (RIBA) y uno de los más prestigiosos y codiciados galardones del mundo, va este año a Barcelona. Rompiendo por primera vez con la tradición, el instituto decidió ayer conceder la medalla no a una persona ni a un grupo de arquitectos, sino a una ciudad, sus autoridades y su pueblo, que en este caso es considerada un "ejemplo para otras ciudades".

El jurado del RIBA, cuya distinción anual es un obsequio de la reina Isabel II, eligió a Barcelona por "su regeneración en las dos décadas posteriores a la restauración de la democracia" y por "proveer de un brillante ejemplo a otras ciudades, especialmente Londres". Por ello, el RIBA "dispuso romper con la tradición a fin de rendir homenaje a la ciudad, su Gobierno, sus ciudadanos y sus artistas del diseño", señaló el fallo. Este año el jurado ha estado compuesto por el profesor Peter Carolin, sir Norman Foster, sir Michael Hopkins, Ian Latham, Stuart Lipton, Amanda Levete y el profesor Robert Maxwell.La nota del jurado subraya que el premio no es sólo para la ciudad de Barcelona, sino para quienes "han personificado e impulsado la transformación de la ciudad". En ella se nombra a Narcís Serra, el primer alcalde de la democracia; Oriol Bohigas, coordinador de Urbanismo entre 1980 y 1984; Pasqual Maragall, alcalde entre 1982 y 1997; José Antonio Acebillo, director de varias iniciativas urbanas entre 1980 y 1993 y actualmente encargado de proyectos de infraestructura regional, y a Joan Clos, el actual alcalde.

"Barcelona ha sido recientemente un ejemplo de la mejor práctica de arquitectura en todo el mundo, incluida por lord Rogers en el informe de su Urban Task Force", señala el documento. El arquitecto Richard Rogers la describió como "quizá el más interesante ejemplo de regeneración en el mundo occidental de hoy". Esta continua ambición de la ciudad, añade el informe, se demuestra con los planes de desarrollo del área de Sagrera-Sant Andreu alrededor de la nueva terminal ferroviaria del AVE, cuyo efecto calculan similar a las mejoras que supusieron para el puerto y la zona antigua de la ciudad los proyectos olímpicos.

"El desarrollo impulsado hasta 1992 y posteriormente devolvió a la ciudad una zona costera que se había olvidado poseer y al mismo tiempo restauró la autoestima de la ciudad", añade el documento.

El galardón no sólo reconoce los grandes proyectos como el estadio olímpico y la Villa Olímpica, el nuevo centro mundial de comercio (World Trade Center), el Macba y el reconstruido Liceo, sino que también rinde homenaje a proyectos de menor escala como la creación de parques en zonas dedicadas antiguamente a la industria -"una idea ahora copiada por el Gobierno británico con fondos de la lotería", destaca la nota-, las nuevas plazas y aquéllas que han sido restauradas, sus hospitales, escuelas y edificios artísticos.

El presidente de la RIBA, David Rock, declaró ayer: "Me siento feliz por la decisión del jurado, no sólo porque recompensa el éxito de la ciudad, sino porque también reconoce la calidad del trabajo en general en la península Ibérica. Es un premio bien merecido. Contiene tantos mensajes: sobre el contexto de un edificio como parte integral de la arquitectura, sobre el papel crucial de los arquitectos en la planificación de una ciudad".

La Real Medalla de Oro para premiar la promoción de la arquitectura fue instituida por la reina Victoria en 1848. Entre los anteriores galardonados figuran Oscar Niemeyer, Charles Barry, Alfred Waterhouse, sir Edwin Lutyens, Richard Rogers, Norman Foster, Frank Lloyd Wright, Le Corbusier, Mies van der Rohe, Renzo Piano y Tadao Ando, entre otros.

El diseño urbano de Barcelona ya recibió en 1991 el Premio Príncipe de Gales de Urbanismo, que concede la Universidad de Harvard (Massachusetts, EE UU).

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 17 de marzo de 1999.

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