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MUERTE DE UN PERFECCIONISTA

Muere Kubrick, obsesivo cineasta del tiempo

El director, afincado en el Reino Unido desde 1961, falleció ayer, a los 70 años, en su casa de las afueras de Londres

Londres
Stanley Kubrick (Nueva York, 1928) falleció ayer, a los 70 años, en su casa de Hertfordshire, al norte de Londres. Allí llegó en 1961, huyendo de Hollywood y en busca de la esencia de un arte cuya misteriosa relación con el tiempo le obsesionó hasta la muerte y que le convirtió en uno de los cineastas más perfeccionistas y difíciles de la historia. Su filmografía -de Lolita a 2001, una odisea del espacio, Barry Lyndon, La naranja mecánica o El resplandor- arrancó en 1956 con Atraco perfecto. A los 25 años ya era un grande del cine que, en boca de uno de sus personajes, escribía: "La individualidad es como un monstruo que debe ser estrangulado en la cuna para que los que te rodean se sientan cómodos".

El legendario y recluido cineasta Stanley Kubrick murió ayer en su casa de la campiña inglesa de Hertforshire cuando daba los últimos toques a Eyes wide shut, su primer trabajo en una década. Tenía 70 años. Como tantos aspectos de la vida de este extraordinario creador neoyorquino afincado desde los años sesenta en Inglaterra, el anuncio de su muerte causó estremecimiento. Y fue, como el hombre mismo, parco. "La familia de Stanley Kubrick lamenta informar que Stanley Kubrick ha muerto esta mañana. No habrá más comentarios al respecto", dijo una portavoz de la familia poco después de conocerse la noticia. Un portavoz de la policía acotó: "No existen circunstancias sospechosas. A la una de la tarde recibimos una llamada de su casa, donde un médico ya había extendido el certificado de defunción. No habrá examen postmortem", agregó.Kubrick era un director extraordinario e increíblemente meticuloso en todas sus obras, en las que invertía un promedio de dos años de arduo trabajo. Iniciada en noviembre de 1996, la película Eyes wide shut, con Nicole Kidman y Tom Cruise, estaba prácticamente acabada. En el taller de su casa, Kubrick pasó sus últimos días puliendo la edición final del filme sobre los celos y la obsesión sexual y que fue rodado, como siempre, en un ámbito de máximo secreto.

Barry Norman, uno de los más distinguidos críticos cinematográficos del Reino Unido, declaró anoche: "Lo conocía un poco. En innumerables ocasiones traté de persuadirlo para que aceptara mi invitación al programa de cine de la BBC. Su respuesta fue siempre la misma: que la televisión le sentaba muy mal y que por tanto jamás daría una entrevista. Era un hombre recluido y reacio a volar".

Ello explica, por ejemplo, por qué La chaqueta metálica (1987), su película sobre la guerra de Vietnam, se rodó en Inglaterra. Y por qué Eyes wide shut, una historia que se desarrolla en Nueva York, también se hizo en Londres.

Comparado frecuentemente con los grandes artesanos del siglo XVIII y descrito como un ermitaño con un ritmo de trabajo perfectamente adaptado a una rutina muy propia, Kubrick irritaba a quienes aspiraron a escribir su biografía. Cuando la más reciente, escrita por John Baxter, salió en octubre de 1997, Jonathan Romney, un crítico del diario londinense The Guardian, apuntó que el libro no contribuía mayormente a descifrar el acertijo que fue Kubrick. "Por virtud de su invisibilidad, Kubrick es el personaje que cinematográficamente se aproxima más a un Gran Mago de Oz. En una biografía de Kubrick uno espera descubrir si el gran mago es en realidad sólo un hombrecito que se oculta detrás de la cortina para aterrorizar al mundo con explosiones de azufre y una voluntad exorbitante", decía Romney. Y es que Kubrick representaba ciertamente ambos extremos con idéntico efecto hipnótico, perturbador, potente y fascinante.

Directores españoles

Varios directores españoles reaccionaron ayer ante la muerte de Stanley Kubrick, informa Efe. Manuel Gómez Pereira calificó de "interesante" la trayectoria del director estadounidense, quien "de joven desbordaba talento" y con el paso de los años rodó "algunas películas muy buenas y otras regulares". Jaime Chávarri destacó la "enorme" personalidad de Kubrick, le definió como una persona "tremendamente subjetiva" y "uno de los grandes independientes" del cine actual, y dijo que los espectadores "odian o adoran" sus películas. Para Fernando León, lo importante es que "siempre ha arriesgado y se ha caracterizado por investigar nuevas formas de rodaje". León definió a Kubrick como un director "frío y cerebral", aunque dijo: "Lo más emocionante que he visto en el cine es la escena con la que se cierra Senderos de gloria. José Luis Cuerda reconoció que muchos le consideran un genio, aunque a él nunca le gustó especialmente: "Probablemente el equivocado soy yo". declaró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de marzo de 1999