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Una muestra reúne 2.000 años de la historia de Valencia protagonizada por la Iglesia

"La luz de las imágenes" se inaugura mañana en la rehabilitada catedral de la ciudad

"La idea de dar una visión sobre 2.000 años de historia no es nada fácil". Así se expresó ayer Fernando Benito, coordinador de La luz de las imágenes, una exposición que pretende exactamente eso: contar, a través de unas 370 piezas de valor artístico e histórico, el papel que ha desempeñado la Iglesia católica en el devenir de la Comunidad Valenciana desde los primeros tiempos de la cristiandad hasta la actualidad. La muestra, que se inaugura mañana en la catedral de Valencia, ha servido también para rehabilitar el templo y restaurar múltiples piezas sacras de procedencias diversas.

Han sido necesarias muchas horas extras para poner en orden el complejo montaje que da fe de 2.000 años de historia y que saca a la luz auténticas joyas del arte sacro que hasta ahora han permanecido ocultas en templos, conventos y casas particulares. Ayer, dos días antes de la inauguración de la muestra, que ocupará gran parte de la planta de cruz latina de la catedral hasta el 28 de junio, el ritmo de trabajo en el interior del templo era frenético. La exposición surgió a raíz de la restauración de la catedral y de la excelente acogida de la muestra Las edades del hombre, que recorre numerosas ciudades de Castilla y León con el patrocinio religioso de esa comunidad. Un ejemplo que también inspiró a Aragón, lo que se tradujo en una iniciativa similar titulada Espejo de una historia.

A diferencia de éstas, La luz de las imágenes se centra sobre todo en el "mensaje artístico y espiritual" de las obras religiosas procedentes fundamentalmente de la catedral y de numerosas iglesias valencianas, según explicó Benito, catedrático de Historia del Arte y director del Museo de Bellas Artes de Valencia. Más de 600 millones de pesetas ha invertido la Generalitat de Valencia en los preparativos de la muestra, que incluyen la rehabilitación de la catedral y la restauración de piezas seleccionadas.

Promovida por la Generalitat, la diócesis de Valencia, el cabildo catedralicio, el Ayuntamiento, la Diputación, la Fundación Bancaixa, Iberdrola y RTVV, la exposición hace especial hincapié en los periodos históricos más significativos de la Iglesia valenciana, como el esplendoroso siglo XV de los papas Borja, la contrarreforma o la Ilustración.

Así, por ejemplo, de esta primera etapa que significó el Siglo de Oro de las letras valencianas se han reunido las tablas de san Vicent Ferrer, de Reixach; de san Miguel o de Rodrigo de Osona; la placa de Calixto III; el relieve de la muerte de la Virgen, o el lienzo Salvador, de Juan de Juanes; un cáliz y una patena renacentistas del papa Calixto III, o una arqueta de hueso italiana, entre otros objetos.

De la contrarreforma y el barroco, periodo en que se produce la renovación eclesiástica de san Juan de Ribera y el arte intenta acercar los asuntos religiosos al pueblo, se muestran los cuadros Patriarca Ribera, de Sariñena; Expulsión de los moriscos, Purgatorio, de Zúccaro, o Última comunión de la Magdalena, de Jacinto de Espinosa, entre otros.

Del periodo entre el barroco y la Ilustración, etapa en que se produce una intensa renovación cultural que se traduce en la profusión de templos neoclásicos, se han seleccionado las tallas policromadas de Virgen del Sufragio, de San José o de San Andrés apóstol; la plata repujada del expositor eucarístico de la catedral, o el relicario de una carta de san Ignacio de Loyola, de cobre dorado.

Además, se podrán contemplar obras de pintores como Jacomart, Ribalta, Ribera, Goya, Sorolla, Benlliure o Macip.

La exposición abarca un periodo de tiempo muy extenso. Por ello se ha dividido en 10 áreas temáticas, cada una de ellas coordinada por un especialista en la materia. El repaso a la historia del cristianismo en Valencia arranca con el bloque bautizado como La evidencia arqueológica. En él se han recogido vestigios como un bol de vidrio tallado con las figuras de Jesucristo, san Pedro y san Pablo, o el Sepulcro de Severina, procedentes de excavaciones de Valencia y Dénia, respectivamente.

La Iglesia local y el obispo, Las órdenes religiosas, La eucaristía, La Mare de Déu, Los santos valencianos o Las luces de la Iglesia ilustrada son los bloques que completan la muestra, que "marcará un antes y un después en la catedral, una auténtica joya desconocida incluso para muchos valencianos", manifestó Benito. En este sentido, la organización destaca la importancia de la recuperación del templo, que empezó a construirse en 1262 sobre una antigua mezquita y que consta de tres puertas: románica, gótica y barroca.

La intervención ha permitido restaurar los desperfectos causados durante la guerra civil en la catedral, que fue utilizada como almacén y sufrió un incendio. Tras limpiar las manchas de humo de la girola, ésta se ha quedado "blanca, luminosa y preciosa", según afirmó ayer Jaime Sancho, responsable de la muestra por parte del arzobispado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de febrero de 1999