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Álvaro Siza encuentra en la escultura "el placer de trabajar"

El arquitecto expone en Madrid 17 piezas

El arquitecto portugués Álvaro Siza (Matosinhos, 1933) dedica sus ratos libres a la escultura. En la última edición de la feria de arte contemporáneo Arco, de Madrid, presentó en una galería portuguesa sus primeras obras y ayer reunió 17 esculturas y 55 dibujos para formar la exposición Álvaro Siza. Escultura. El placer de trabajar. La muestra ocupa hasta el 10 de enero las salas del Museo Colecciones ICO, de Madrid (calle Zorrilla, 3).

"En mi espíritu no existen diferencias entre la arquitectura y la escultura", declaró ayer Álvaro Siza en la presentación de su muestra, un encargo de la Fundación ICO. Donde puso las distancias fue en el ejercicio profesional, con una libertad cada vez más limitada en los proyectos arquitectónicos y un mayor placer en el trabajo de las esculturas."No estoy de acuerdo en las fronteras de las distintas artes. Dedico a la escultura tiempos libres de mi otra actividad central, pero el placer de la arquitectura es cada vez menor por la complejidad y la serie de condicionamientos que se imponen en la construcción. Es una tendencia que hay en toda Europa y creo que llega también a España. El arquitecto queda fuera del proceso tras realizar los dibujos del proyecto y eso me hace sentir como mal aceptado".

La escultura, por el contrario, provoca en Siza una mayor libertad de creación. Señala que la exposición de Madrid la ha planteado como un proyecto, con numerosos dibujos previos y la realización de las piezas por carpinteros y herreros. El arquitecto Ángel Fernández Alba, que rehabilitó las salas de la Fundación ICO, ha planteado el montaje y el catálogo en esta misma dirección, con los dibujos de los cuadernos utilizados por Siza a distinta escala. "En este sentido se parece a la arquitectura, donde unas personas ejecutan las ideas de otras".

Romper barreras

Frente a las dos disciplinas, Siza quiere romper las barreras convencionales y reivindica el trasvase de dedicaciones, como hacen artistas actuales, hacia la arquitectura en las instalaciones. Tras señalar la "garantía de calidad" de su colega Rafael Moneo para realizar la ampliación del Museo del Prado, Siza afirmó que las relaciones de los arquitectos con los museos están "cargada de equívocos", por su importancia en la vida cultural, con distintas posiciones sobre el lugar del arte y del propio edificio como imposición del autor.

Siza recibió también ayer un nuevo reconocimiento, con la entrega de la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes. Su presidente, el arquitecto Juan Miguel Hernández León, destacó "el compromiso con la historia y con lo local" de sus proyectos, que en los últimos años han recibido premios internacionales como el Pritzker y el reciente Praemium Imperiale de Japón. También recordó sus trabajos en España, a partir del museo de Santiago de Compostela, como el rectorado de la Universidad de Alicante, la Facultad de Información de Santiago, el Auditorio y Palacio de Congresos de Ceuta y otros proyectos en Alcoi, Cádiz y Salamanca. Uno de sus últimos edificios es el pabellón de Portugal para la Expo 98 de Lisboa, que ayer confirmó que será la sede del Consejo de Ministros.

"Los premios los interpreto como apoyos y estímulos que los arquitectos necesitamos para continuar la lucha. Éste de Madrid me toca especialmente porque significa que la arquitectura forma parte del círculo de las bellas artes. Voy a continuar en la lucha, a pesar de la escultura".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de noviembre de 1998