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Tom Sharpe considera "bastante tonto" que se persiga a Pinochet

Tom Sharpe venció su aversión a los aviones y las alturas y voló para hablar de su obra en Vigo, invitado por el departamento de Filología Inglesa de su universidad, al que pidió expresamente que la habitación de su hotel estuviera en la planta baja. A Tom Sharpe le da vértigo el mundo más común, pero se lo toma a risa. Y lo transforma en sátiras que hacen reír a millones de lectores en todos los idiomas. Escribe desde hace tiempo una novela que se le resiste porque "en la prosa y el humor tiene que haber una lógica" y "a menudo la realidad es más loca de lo que yo puedo escribir como ficción". El "ridículo" caso Clinton, por ejemplo.

En unas declaraciones que causaron perplejidad entre los asistentes, Sharpe consideró "bastante tonto" que se persiga a Pinochet, pese a reconocer que en Chile, cuando visitó el país en 1991, no se le quería. "Pero había paz", añadió. "Si ahora Pinochet es juzgado, existen muchos riesgos de que el Ejército se subleve, y habría que juzgar a todo el mundo. A mí no me gusta la venganza". El compromiso del escritor, señaló, no es político, por lo que él trata de no comprometerse políticamente en sus obras. "Todo el mundo tiene ideas políticas, pero no compromiso. El humor y la farsa tienen entidad en sí, y destruiría el contenido de mis libros haciendo explícitas en ellos mis ideas políticas".

Atribuyó su éxito -"mis obras encantan sobre todo a las viejas"- a que libera la inhibición, tanto la suya de autor como la de sus lectores. "Nunca publico si lo que escribo no me provoca a mí la risa", dijo.

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