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El Reino Unido estudia un proyecto para clonar y cultivar células de todos los bebés

Los creadores de la oveja "Dolly" proponen un banco general de tejidos para trasplantes

La técnica para cultivar en el laboratorio células humanas capaces de producir luego cualquier tejido adulto saltó el viernes pasado a los medios de comunicación. Pero los científicos de Wisconsin (Madison, EE UU) que lo lograron ya habían elaborado un proyecto conjunto con el Instituto Roslin de Edimburgo -que en agosto de 1996 creó la oveja Dolly- para clonar células de todos los recién nacidos y generar así una biblioteca de cultivos celulares con nombres y apellidos para futuros trasplantes sin problemas de rechazo. Las autoridades británicas acaban de admitir que el proyecto les ha sido remitido y que lo están "considerando activamente", según ha revelado el diario The Independent.

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El experimento de Wisconsin implica la utilización experimental de embriones humanos, y no hubiera podido realizarse en el Reino Unido, cuya legislación, al igual que la española, prohíbe expresamente esa práctica. Pero la comunidad científica se ha comportado en este asunto como una verdadera multinacional: cada pieza se fabrica en el país más conveniente, y el resultado final sobrevuela las restricciones legales.Dolly es un clon, es decir, un individuo genéticamente idéntico a la oveja adulta que aportó el material de partida. La técnica propuesta ahora por el Instituto Roslin empieza exactamente igual que el experimento que creó a Dolly, pero el desarrollo del clon humano resultante se detiene en una fase embrionaria muy temprana, para iniciar luego el proceso de cultivo celular al estilo de Wisconsin.

Si cada una de estas técnicas ha suscitado notables controversias éticas, es fácil imaginar las que ocasionará su combinación. Posiblemente por esta razón, las fuentes citadas por The Independent se muestran cautas.

El subdirector científico del Instituto Roslin, Harry Griffin, ha confirmado este fin de semana que está "negociando activamente" con los investigadores de Wisconsin, aunque sin mencionarlos por su nombre. Y las autoridades británicas sobre reproducción humana (la Human Fertilisation and Embryology Authority) han admitido que la Administración está considerando seriamente la propuesta conjunta de los dos equipos científicos.

La idea consiste en tomar sistemáticamente algunas células de todos los recién nacidos, por ejemplo, del cordón umbilical. El núcleo de cualquiera de estas células, que contiene todos los genes del bebé, sería inyectado dentro de un óvulo humano cuyo propio núcleo ha sido previamente extraído y destruido. Es exactamente la técnica utilizada para crear a Dolly.

El resultado es un óvulo humano con todos los genes del bebé, que se puede desarrollar unos días en el laboratorio hasta alcanzar la fase embrionaria llamada blastocisto. Si este embrión se hubiera implantado en una mujer, acabaría produciendo un bebé clónico (genéticamente idéntico) del que aportó el cordón umbilical.

Pero el embrión no se implanta: se destruye para obtener de él las llamadas células madre, que pueden cultivarse indefinidamente en placas de laboratorio o conservarse a baja temperatura. Estas células se mantienen en buen estado y con todos sus genes inalterados a lo largo de las generaciones.

Tejidos para trasplantes

Según mostró la semana pasada el equipo de la Universidad de Wisconsin, dirigido por James Thomson, los cultivos de células madre pueden diferenciarse, en ciertas condiciones, para producir cualquier tipo de tejido adulto: piel, huesos, cartílagos, epitelios del tubo digestivo, tejido nervioso, músculo estriado (el que forma la carne) o músculo liso (el que contrae los intestinos y las arterias), entre otros.En ningún caso se producen órganos completos, pero las posibilidades de la técnica para el trasplante de tejidos son obvias. Los tejidos serán probablemente útiles para tratar dolencias cardiacas, hepáticas o cerebrales debidas a la muerte de una parte sustancial de los tejidos que forman esos órganos.

El principal problema que los expertos veían el viernes con esta técnica, el del rechazo, quedaría eliminado con el procedimiento combinado propuesto ahora. Cada nuevo nacido dispondría de un cultivo celular genéticamente idéntico a él, y los tejidos obtenidos del cultivo serían, por lo tanto, totalmente compatibles con su cuerpo. Aún queda, sin embargo, un segundo problema: controlar la diferenciación para que produzca un tejido concreto cada vez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de noviembre de 1998