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CARTAS AL DIRECTOR

Las cosas claras

La lectura del artículo Los hijos de Yoyes (EL PAÍS, 18 de octubre, intencionadamente oportunista, inducirá probablemente a muchas personas a sacar conclusiones erróneas que, consideramos, precisan indefectiblemente de una clarificación.En el reportaje es citado una y otra vez nuestro centro de trabajo, el Liceo Santo Tomás, como si en esta ikastola tratáramos de adoctrinar a los jóvenes de hoy en un integrismo nacionalista, intransigente y ferozmente antiespañol.

Pues bien, son precisamente la convivencia basada en la tolerancia y una querencia por la paz las bases de nuestra educación, labor en la que nos sentimos comprometidos las más de 130 personas que constituimos el colectivo laboral de nuestro centro, y ante la que resultan evidentemente ridículas las posturas radicales que en el escrito se enumeran.

De igual forma resulta ridículo citar siquiera supuestas declaraciones de una anónima madre que, refiriéndose a su hijo, afirma desconocer el Dos de Mayo o el Dieciocho de Julio, y menos utilizarlo como argumento para descalificar al centro. ¿Acaso el que un joven de Madrid -por poner un ejemplo- no sepa lo que supuso el abrazo de Bergara o en qué consisten las leyes de Newton o lo que es una homonimia, justificaría el descalificar a los correspondientes profesores y al centro al que pertenezca?

¿O la procedencia de los reclusos que llenan nuestras prisiones serviría para descalificar sus respectivos centros de escolarización y acusar a los educadores de instigarles a la delincuencia? La gravedad del tema exige seriedad y responsabilidad.

Nuestro prestigio está avalado por los cientos -por no hablar de miles- de padres y ex alumnos que, por conocerlos, confían en los modos, valores y conocimientos que tratamos de inculcar a nuestros alumnos. Alumnos, por cierto, con apellidos de la más variada procedencia.

Sepa que en nuestro centro no hay más cazas de brujas ni caminos a Sarajevo que los que existen en la imaginación de los que desean que los haya. No nos venga con el cuento del lobo feroz. Ni es serio sacar a colación, sesgadamente, una rancia cita del siglo pasado que hoy día nadie defiende.

Por supuesto que nuestra lengua básica es el euskera, oficial en esta comunidad, pero sin desdeñar en absoluto el castellano -oficial también como aquélla- ni otras lenguas; pues queremos que nuestros alumnos sean el día de mañana plurilingües, sin trabas ni complejos, y que la lengua no les suponga merma alguna en su libertad.

Y otra cosa más: deje en paz a ese estupendo muchacho que tiene la suerte de vivir en una hermosa ciudad, y en un barrio y una calle muy humanos y agradables que tienen mucho que admirar y disfrutar, en vez de empecinarse en buscar nimiedades como la pintada que puede haber, seguro que entre otras muchas de carácter variopinto, en el respaldo de un banco.

No eche mano de simplezas ni tópicos caducos. Abra los ojos, salga a la luz, oxigene su espíritu, fíjese en lo bueno de esta sociedad y en la ilusión de sus gentes, escúchelas, y luego, si quiere, escriba, mirando hacia adelante, sin hurgar en viejas heridas ni contar truculentas historias de hace 12 años, con lo que no hace más que servir a los intereses de quienes quieren que esto nunca se arregle.

Le suponemos muy consciente del importante papel educativo -además de informativo- que los medios de comunicación desempeñan en nuestra sociedad, y le pedimos, por ello, que haga uso ético y responsable del mismo. Le invitamos a que sume su esfuerzo al de todos los que en este país trabajamos diariamente con ilusión para hacer realidad una sociedad superadora de divisiones y traumas, tolerante, dialogadora y en paz.- y 129 firmas más. Colectivo de Trabajadores del Liceo Santo Tomás. .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de noviembre de 1998