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CERCO AL EX DICTADOR

El juez acepta la inmunidad de Pinochet

El tribunal notificará mañana personalmente al general si decreta la libertad bajo fianza

El ex dictador chileno Augusto Pinochet goza de plena inmunidad en el Reino Unido sobre los delitos y crímenes de que le acusa el juez Baltasar Garzón porque los hechos ocurrieron mientras era jefe de Estado y en el ejercicio de sus funciones, según lord Bingham, presidente de la sala del High Court (Tribunal Superior inglés) que vio la apelación de Pinochet contra su detención. Bingham, secundado por los dos jueces que le acompañaban, falló que Pinochet "como antiguo jefe de Estado tiene derecho a la inmunidad contra acciones civiles y penales ante los tribunales ingleses". La sentencia será recurrida por la fiscalía de la Cámara de los Lores.

ENVIADO ESPECIALPinochet ha ganado su primera batalla en los tribunales británicos, pero aún debe esperar a cantar victoria a lo que se decida en la apelación que el próximo lunes presentará la fiscalía en nombre del juez instructor español, mientras, el senador vitalicio seguirá detenido, si bien sus abogados pretenden lograr hoy o mañana su libertad bajo fianza. Mientras se confirma la inmunidad, Garzón puede seguir con su procedimiento para intentar la extradición.

En el mejor de los casos, Pinochet deberá esperar en libertad bajo fianza, pero anoche seguía detenido por orden de Bingham. Como decía ayer, una vez concluida la vista, Miguel Alex Schweitzer, abogado y estrecho colaborador del ex dictador: "Sí, pero el general sigue preso".

Bingham rechazó algunos de los puntos que había planteado la defensa, pero en la cuestión crucial de la inmunidad dio toda la razón a los abogados del senador, que mantenían que detenerle por los graves delitos de que se le acusa -asesinato, tortura, secuestro y conjura para perpetrar asesinato y conjura para cometer tortura- va contra la Convención de Viena, que concede inmunidad a los jefes de Estado. "Cuando las funciones de una persona que goza de privilegios e inmunidad han concluido, tales privilegios e inmunidades cesarán en el momento en que deja el país o al expirar un periodo razonable para hacerlo.Sin embargo, seguirá existiendo inmunidad con respecto a los actos cometidos por tal persona en el ejercicio de sus funciones como jefe de misión", en este caso como jefe del Estado, según establece el artículo 39 de la Convención de Viena, incorporada en la legislación británica, y defendida explícitamente por Bingham: "Es una inmunidad que corresponde a un jefe del Estado por hechos cometidos en el ejercicio de su función oficial".

Lo que deseaba oír

Esto es exactamente lo que deseaba oír la defensa del ex dictador chileno, que había insistido mucho en este pasaje durante los dos días que duró la vista.Bingham manifestó que "es cuestión preocupante que quienes han perpetrado delitos contra la humanidad escapen a la justicia y por esos se han creado tribunales como el de Núremberg, la antigua Yugoslavia y Ruanda, pero son tribunales internacionales creados con un acuerdo internacional y que, por ello, no violan la soberanía de un Estado". "Ningún Estado puede interferir sobre los actos soberanos de otro", añadió.

Otro de los jueces abundó en la misma idea. "Si es responsable [Pinochet] debería ser enviado a España para que pague por los atroces delitos de que es acusado, pero no podemos forzar la ley para acomodarla a cada caso particular que se presenta".

A pesar de reconocer la inmunidad, el juez falló que Pinochet siga detenido mientras se ve el recurso de la fiscalía. También dejó claro que la parte demandante -el juez Baltasar Garzón-, puede plantear la demanda de extradición en el plazo legal de los 40 días a partir de la detención de Pinochet, el pasado día 16, mientras se resuelve tal apelación.

Ni el fiscal, Alun Jones, en nombre de Garzón, ni el abogado Clive Nicholls, en nombre de Pinochet, quisieron hacer comentarios a la sentencia, leída durante más de una hora por Bingham. Jones dijo que lo que pensaba quedaba patente en su decisión de apelar y Nicholls sólo señaló: "Míreme la sonrisa".

El fiscal tambien pidió al juez que "lo antes humanamente posible" se elaborara el escrito con la sentencia, a lo que replicó Bingham con una sonrisa, ante la complejidad de la tarea, con la constante referencia a leyes, artículos y párrafos: "Será lo antes superhumanamente posible".

Privilegios

Jones había mantenido durante su alegato del pasado lunes que no eran funciones propias del jefe del Estado de Chile el torturar, secuestrar y asesinar que era lo que, a su juicio, supondría reconocer si se concedían a Pinochet los privilegios que establece la Convención de Viena.Quien si comentó la sentencia fue Mariano Fernández, subsecretario de Exterores chileno, que lleva varios días tratando infructuosamente de convencer al Foreign Office (Ministerio de Exteriores británico) de que Pinochet goza de inmunidad diplomática. "Estoy muy satisfecho con el reconocimiento de la inmunidad de Estado. Ahora habrá que esperar a la apelación", dijo en una conferencia de prensa celebrada en su embajada, a unos centenares de metros del hospital en que se encuentra Pinochet. "La decisión judicial británica respeta el poder judicial de Chile y prueba que tenemos una democracia desarrollada", añadió.

El Gobierno británico no emitió ninguna reacción ante la noticia,siguiendo la línea trazada anteriormente de considerar el asunto como algo estrictamente judicial.

Por su parte Amnistía Internacional (AI) expresó su "extrema desilusión" por la sentencia de los jueces británicos que "está en desacuerdo con el espíritu del derecho internacional existente y se encuentra en franca contradicción con la manera en la que operará el Tribunal Criminal Internacional, de próxima implantación".

A pesar de la sentencia contraria a los partidarios de juzgar a Pinochet, un grupo de británicos solicitó ayer al fiscal general británico el procesamiento del ex mandatario chileno por la desaparición del ciudadano británico William Beausire, acaecida en 1975.

Sin embargo, el fiscal general rechazó la petición al considerar que en la denuncia "no se presentan suficientes pruebas para que bajo la ley británica se considere que hay delito".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de octubre de 1998