Blair, Clinton y Prodi discuten una vía distinta de la derecha y de la izquierda

, ENVIADO ESPECIAL La Washington Square, donde está la sede de la Universidad de Nueva York (NYU), amaneció ayer bloqueada por muchos policías y grandes camiones de televisión. Hillary Rodham Clinton, la primera dama, entró en la Escuela de Leyes pasada las 9.30 horas de la mañana, cuando en las pantallas de televisión aparecía la imagen de su esposo. No se trataba de su discurso en la Asamblea General de la ONU, sino del vídeo que contiene su declaración ante el gran jurado acerca de sus relaciones con Monica Lewinsky.

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Impertérrita, con una seguridad de hierro, la primera dama se sentó en el centro para dirigir una mesa redonda sobre "La sociedad civil y el futuro de la democracia", uno de los coloquios organizados por la Escuela de Leyes bajo el lema Reforzando la democracia en la economía global.En paralelo a la respuesta de su marido al fiscal Starr, la primera dama habló de la igualdad de oportunidades y de la necesidad de ocuparse de las personas menos favorecidas de la sociedad, también de los derechos de la mujer y de su experiencia en Senegal, respecto a la circuncisión de las mujeres.

El seminario convocado por la NYU contaba con tres estrellas invitadas: Bill Clinton, Tony Blair, primer ministro del Reino Unido, y Romano Prodi, presidente del Gobierno italiano. Los tres impulsan el llamado movimiento Third way o Tercera Vía.

Ni Blair ni Prodi pensaron por un momento dejar en la estacada a Clinton en esta ocasión. El coloquio estaba previsto desde hace algunos meses, y pretende avanzar en el proyecto de hallar una respuesta a la globalización económica "más allá de la izquierda y de la derecha", según ha explicado uno de los panelistas, Anthony Hiddens, director de la London School of Economics. Hiddens, uno de los niños mimados de Blair, acaba de escribir el libro La tercera vía, subtitulado La renovación de la socialdemocracia.

Hiddens está convencido, según dijo en el coloquio sobre "La sociedad civil...", de que las multinacionales pueden jugar un papel positivo en el impulso de una sociedad económicamente próspera y al tiempo integradora de todos los sectores sociales. "Las grandes multinacionales han hecho todo tipo de trampas en muchas partes, incluyendo a América Latina. Pero los Estados han creado más problemas en el mundo, que las peores multinacionales. Todos los países, incluyendo a los más pobres, tienen que atraer hacia su mercado la inversión extranjera si desean avanzar", explicó Hiddens.

La idea de la Tercera Vía fue lanzada públicamente por Blair en febrero pasado, un asunto que fue retomado en una reunión cumbre entre Europa y Asia, en Londres. Finalmente, en la reunión del G-8 (los siete ricos más Rusia) en Birmingham en la primavera pasada, Clinton analizó la idea de un movimiento, sin organización concreta, a favor de la Tercera Vía en conversaciones con Blair y con Prodi, quien preside el Gobierno del Olivo, con fuerte presencia del Partido Democrático de la Izquierda.

Precisamente, el vicepresidente del Gobierno italiano, Walter Veltroni, analizó con Blair y con Hiddens el proyecto. A quienes acusan de charlatanería, la idea de la Tercera Vía, los promotores contestan que la realidad está imponiéndose en cada país. La defensa de lo esencial del Estado de Bienestar, sostiene Hiddens, pasa por su reforma. "Y esto es lo que ocurre ya", señala.

La mañana de ayer fue toda para Hillary. Durante el coloquio, hizo varios guiños intelectualmente seductores a Hiddens y filtreó con las ideas de Olara Otunnu, representante especial del secretario general de Naciones Unidas para niños y conflictos armados. "La globalización", dijo Otunnu, "ha tenido efectos positivos pero también negativos. Hemos de reconocerlo para poder mejorar".

Según la primera dama existe una "cuestión crítica" hoy en el mundo. "Las multinacionales tienen derechos, pero también deberían asumir responsabilidades. Mi marido está impulsando esta política con el apoyo de Tony Blair y otros jefes de Gobierno", explicó.

Los promotores de la Tercera Vía, que han recibido un ataque de Felipe González la semana pasada, coinciden en que el nombre elegido para el proyecto no es feliz. "Lo que queremos es superar el debate izquierda-derecha", explicó Hiddens. Los promotores mantienen contactos con otros gobiernos y organizaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 21 de septiembre de 1998.

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