La catedral de Toledo recupera su mejor tesoro

El retablo mayor recobra la espectacular policromía de hace dos siglos

La expresión es unánime: «Se ha recuperado la pieza más deslumbrante de la catedral de Toledo». El millón y medio de personas que visitan anualmente uno de los centros paradigmáticos del esplendor del gótico ya pueden contemplar el aspecto que ofrece el excepcional retablo de la capilla mayor de este edificio tal como lucía hace dos siglos. Hoy se presenta esta monumental pieza remozada, cuya restauración ha durado casi un año. En plena celebración del Corpus toledano, la más rica de las catedrales españolas revaloriza su oferta cultural. Y lo celebra con un recital del Orfeón Donostiarra.

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Las nuevas técnicas científicas de limpieza y restauración de obras de arte han podido con el polvo, la humedad y la costra de cientos de años y han dejado al descubierto una espectacular policromía en figuras y relieves de la Biblia y vidas de santos, así como una capa de pan de oro que recubre las múltiples cresterías de madera del retablo, que se encontraban muy deterioradas. La restauración ha sido posible gracias a la conjunción de los esfuerzos del cabildo de la catedral (responsable último de la obra), de la Real Fundación de Toledo (que ha definido el proyecto y ha buscado patrocinador), del BBV (que ha corrido con la mayor parte de la financiación: 40 de los 50 millones que ha costado) y del Instituto del Patrimonio Histórico Español, del Ministerio de Educación y Cultura, que ha coordinado los trabajos técnicos encomendados a la empresa Coroa S.Scoop, dedicada a la conservación y restauración de obras de arte. Durante 10 meses han trabajado a tiempo completo 13 restauradoras.El retablo que preside el altar mayor, una de las mejores expresiones del gótico florido, estaba enfermo de muerte, y no precisamente por la carcoma o las termitas, sino por la suciedad. Fue construido bajo la dirección de los arquitectos Enrique Egas y Pedro Gumiel entre 1498 y 1504, en oro y madera de alerce. Ambos materiales se tienen por incorruptibles, pero en este retablo apenas se podían apreciar.

Proceso de repinte

En el siglo XVIII, la mayor parte de las piezas del retablo fueron repolicromadas en un proceso de repinte para ponerse a la moda de la época, y desde entonces hasta ahora la suciedad, el cambio de temperatura, la humedad y el paso de los años habían causado estragos en todo el conjunto. En torno a un dedo de polvo, ya petrificado, recubría las figuras. De nada han servido las técnicas de aspiración. La suciedad ha tenido que ser retirada con nuevas técnicas equivalentes a certeros golpes de bisturí.Tras la limpieza del polvo, la consolidación de la policromía en zonas levantadas, la eliminación de barnices oxidados, la reintegración cromática y la restauración de cresterías (había gran cantidad de piezas desprendidas y descolocadas), ha quedado plenamente al descubierto una predela sobre la que se elevan cinco calles con secuencias de la Pasión. El retablo está coronado por un Calvario y tallas de los imagineros Petit Juan, Copin de Holanda, Felipe Vigarny y Sebastián de Almonacid. Esparcidas por todo el retablo pueden apreciarse también numerosas estatuillas con las imágenes de los más diversos santos.

Para el deán del cabildo de la catedral, Evencio Cofreces, lo más importante que se puede destacar de esta obra es que se ha devuelto el colorido y la originalidad al retablo. «De repente se ha corrido un velo; como si uno anduviera por la vida con cataratas y de pronto se las quitaran. De esta forma, ahora pueden apreciarse escenas que en sus orígenes tenían una finalidad más catequética que ornamental», explica este eclesiástico palentino que lleva 15 años como deán de la catedral.

El cabildo catedralicio administra los importantes ingresos por turismo (las autoridades eclesiásticas prefieren no dar cifras) que tiene la catedral más rica de España (no en vano se ha llamado la «dives toletana» -rica toledana-), pero no puede hacer frente a obras de estas características.

La restauración del retablo podría haberse centrado en recuperar la policromía original de los siglos XV y XVI, pero ése hubiera sido otro proyecto mucho más costoso. Por eso se ha acometido la etapa de limpieza para devolver el retablo a la intervención que se hizo en él en el siglo XVIII.

Por otra parte, una vez que el cabildo llegue a un acuerdo con el Ministerio de Educación y Cultura para hacer frente a los 10 millones de pesetas que quedan para completar el presupuesto de la limpieza del retablo, la catedral tendrá pendientes la restauración de las bóvedas, vidrieras, los frescos deteriorados, mejorar la seguridad, catalogar y restaurar los archivos y mejorar algunos de los 10 órganos esparcidos por sus múltiplesa capillas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 12 de junio de 1998.