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"Todo museo es político"

«Todo conocimiento que sustenta una norma es incapaz de destruirla». Esta cita de Walter Benjamin le sirvió ayer a Manuel Borja-Villel para adelantar someramente la línea de crítica a la cultura dominante que piensa seguir en el Macba. «Un museo no es neutral, está en función de una determinada ideología y hay una cierta tendencia en la crítica y la historia del arte de que parezca que las cosas son universales y generales. En este sentido, si el museo hace evidentes sus propias contradicciones se permite que la gente pueda realizar su propio discurso crítico respecto a lo que se le está mostrando». Para Borja-Villel está claro que «todo museo es político, en el sentido griego de la palabra polis , porque cumple una determinada función política en la ciudad».

Aunque aún es pronto para presentar programas, Borja-Villel adelantó ayer algunas líneas de trabajo. «Me parece necesario que se haga una historia de la memoria artística del país en los últimos 50 o 60 años, pero no tiene por qué ser una historia mítica ni sancionadora, sino una memoria que a modo de archivo registre las contradicciones, fragmentos e intentos de esta cultura en relación con lo que ha pasado en otros lugares. Más que realizar un manual o una sucesión de ejemplos de diversos movimientos desde el punto de vista formal, pienso que hay que reinventar el museo y la forma que tiene de presentarse».

Otro punto que destaca es el carácter público del museo y, en consecuencia, su función de servicio a una comunidad. «El Macba no sólo está al servicio de una cultura de élite, sino que tiene que integrar a otros colectivos heterogéneos y diversos. Hay otras muchas maneras de hacer cultura».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de junio de 1998