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DESASTRE ECOLÓGICO

Baja el ritmo en la extracción de lodos

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Manuel Vizcaíno, admitió ayer, en su comparecencia ante la Comision de Medio Ambiente del Congreso, que debido a las lluvias caídas en los últimos días y las dificultades de acceso el ritmo de extracción de lodos sólo alcanza las 40 toneladas por hora (cuando era de mil toneladas diarias unas jornadas antes). Para resolver éste y otros problemas, el Gobierno prevé aprobar el viernes próximo un decreto de emergencia que permita a la Administración ocupar temporalmente las tierras colindantes con el río Guadiamar y construir caminos por los que circulen los transportistas de lodos hasta la corta de Aznalcóllar, donde se han depositado temporalmente.Con el decreto de ocupación temporal se podrán construir vías paralelas al cauce para permitir el tránsito de camiones y dejar las carreteras existentes al tráfico ordinario de la zona.

Tanto Vizcaíno como Juan Saura, el Comisario de Aguas de la Confederación -que también compareció en la sesión parlamentaria-, reiteraron que la balsa tóxica que se rompió en Aznalcóllar no estaba situada -cuando fue construida- dentro del dominio público hidráulico, a pesar de su proximidad con el cauce del Guadiamar. Este extremo contrasta con la afirmación del secretario general de Medio Ambiente, Juan Luis Muriel, quien afirmó que si la balsa se construyera hoy entraría en colisión con la Ley de Aguas y el Reglamento que la desarrolla.

La Confederación doblará o triplicará los 46 pozos de control existentes en torno a la zona afectada. «Si hace falta haremos cien o doscientos pozos, y si detectamos que las corrientes de agua subterránea pasan del río al acuífero con atisbos de toxicidad, se prohibirán cautelarmente los riegos de los cultivos durante el verano, siempre de forma selectiva», afirmó Saura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de mayo de 1998