HACIA LA MONEDA ÚNICA

Bruselas acepta la deuda de Italia porque la controlan sus nacionales

ltalia obtuvo ayer todos los beneplácitos de la Comisión Europea para formar parte del grupo de cabeza del euro. A pesar de que su deuda pública duplica la tasa del 60% del producto interior bruto (PIB) establecida como criterio de convergencia de Maastricht, Bruselas entiende que ni en el caso belga ni en el italiano puede impedirles el acceso al euro porque tanto la tendencia como la estructura de esa deuda -fundamentalmente en manos de nacionales y no de extranjeros- permiten prever que se reducirá en el futuro.Bruselas avala esa posición a pesar de las críticas del Banco Central de Holanda. Esta institución entiende que la abultada deuda coloca a Italia "en una posición muy vulnerable". Jacques Santer, presidente de la Comisión, atajó esas críticas: "No he visto el informe holandés, pero el dato de deuda italiano ha bajado del 124% al 12 l,6%, un margen nada desdeñable", afirmó.

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No es la única razón esgrimida por la Comisión en defensa de Italia. "Hemos tenido en cuenta también la cuestión del superávit primario italiano", explicó Santer. Sin la carga de la deuda, Italia habría obtenido un superávit presupuestario del 6,8% en 1997, el más alto de la Unión Europea. Un dato que pone de relieve el esfuerzo por contener el gasto público. Italia debe ahora comprometerse a mantener ese esfuerzo para mantener en línea descendente tanto su deuda como su déficit público.

"Mantener el esfuerzo"

El comisario de Asuntos Monetarios, Yves-Thibault de Silguy, defendió la comunión de criterios entre el Instituto Monetario Europeo (IME) y la Comisión. "El IME no dice que no esté satisfecho de la situación italiana o que no pueda acceder al curo. Dice, como nosotros, que se ha de mantener el esfuerzo de reducción y someterse a la vigilancia multilateral. Si podemos decir que Italia pasa es porque tenemos la prueba" [de que cumple], dijo.El esfuerzo de Roma ha sido colosal. Entre 1994 y 1997 ha reducido siete puntos el déficit y 6,8 puntos la deuda, ha dejado la inflación en la mitad y recortado 3,6 puntos los tipos de interés. Todo eso corría el riesgo de quedar en nada por los temores alemanes de que la astronómica deuda pública de un país del potencial de Italia contaminara la fortaleza del curo.

Pero Italia ha encontrando en Bélgica su principal aliado. Los anfitriones de la capitalidad europea nunca han estado en cuestión como fundadores del curo, pero su deuda pública es aún más elevada que la italiana. ¿Cómo, entonces, dejar fuera a Italia pero no a Bélgica? La única posibilidad era demostrar que los datos italianos, con ser espectaculares, no eran sostenibles.

Pero las cifras indican que la mejoría italiana se debe, sobre todo, al ajuste interno y que es uno de los países en los que menos ha influido el ciclo en la reducción del déficit. El diferencial entre 1996 y 1997 marca una reducción del déficit de cuatro puntos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 25 de marzo de 1998.

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