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El Ministerio de Educación quiere autorizar a los colegios públicos a cerrar por la tarde

La medida está incluida en un acuerdo que firmará el viernes con los sindicatos

Los colegios públicos podrán decidir qué tipo de jornada escolar establecen, lo que les permitirá concentrar la actividad académica en las mañanas y no dar clase por las tardes, si prospera la oferta del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) a los sindicatos, incluida en un acuerdo de 11 folios cuya firma está convocada para el viernes. La medida es rotundamente rechazada por la confederación de padres CEAPA, cuyo presidente, Carlos Ladrón de Guevara, la considera "uno de los más graves ataques contra la escuela pública que pueda plantearse en este momento, ya que provocará una huida hacia los centros privados concertados, que seguirán con las clases de mañana y tarde".

La propuesta está redactada en los siguientes términos: "El MEC procederá a desarrollar el contenido del artículo 57.4 de la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo [referido a la autonomía pedagógica y organizativa de los centros] y determinará las condiciones en que los centros educativos podrán proponer el modelo de jornada escolar que mejor responda a sus peculiaridades, de modo que quede garantizada la adecuada formación del alumno, un servicio de calidad y la conformidad de los padres con el modelo propuesto".

Aunque la medida se refiere por igual a colegios e institutos del territorio administrado por el MEC, en la práctica afectaría específicamente a la organización de los colegios, porque la jornada continua ya está implantada en la mayoría de los institutos.

Actualmente, sólo hay jornada de mañana en los colegios de Andalucía (con Administración socialista) y Canarias (con Ejecutivo nacionalista), y, dentro del territorio MEC, en la ciudad de Toledo, que en 1995 y 1996 vivió un gran conflicto reivindicativo. El entonces secretario de Estado de Educación, Álvaro Marches¡, se negó a permitir la jornada continua en Toledo, pero poco después del triunfo del PP fue autorizada por su sucesor, Eugenio Nasarre, secretario general de Educación.

En el texto del MEC no se especifica si debe ser el consejo escolar el órgano de participación de la comunidad educativa, el que decida sobre la jornada, ni tampoco de qué modo se pedirá la conformidad de los padres (con votación de los que sean miembros del consejo o de todos). En cualquier caso, los padres son minoría en el consejo.

Algunos dirigentes sindicales consideran la medida un "caramelo envenenado", pero las centrales tienen difícil oponerse, ya que es una de sus reivindicaciones históricas. UGT ha reiterado en un comunicado "el derecho a la jornada continua".

El acuerdo no obliga, sino que permite la jornada continua pero el presidente de la CEAPA da por descontado el efecto dominó, de forma que la mayoría de los centros acabarían por concentrar las clases en la mañana. Para Ladrón de Guevara, además de degradar el sistema público en beneficio del privado concertado, la propuesta tiene graves inconvenientes pedagógicos (demasiadas horas de clase seguidas para chicos de corta edad), familiares (desajustes organizativos, especialmente en las ciudades), sociales (infrautilización de los centros), económicos (cierre de comedores escolares) y de discriminación (sólo las familias pudientes completarán la formación con actividades complementarias de tarde).

Lo peculiar del caso es que la jornada no estaba en la lista de reivindicaciones urgentes. Fuentes sindicales lo consideran una concesión barata del negociador del MEC, el subsecretario Ignacio González, cuyas relaciones con Nasarre son muy malas.

Tras publicarse hace dos semanas que Nasarre tenía elaborado un decreto de centros integrados para permitir que los colegios de primaria impartieran los dos primeros cursos de la ESO, el rechazo sindical provocó la alarma del subsecretario, empeñado en culminar la negociación. Eso explica la inclusión de una medida atractiva para los sindicatos que no conlleva cargas financieras, sino más bien lo contrario. Otro punto llamativo de la oferta es que los complementos conocidos como sexenios no estén vinculados a la formación del profesorado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de marzo de 1998