BIOLOGÍA: GENÉTICA DE POBLACIONES

Los portugueses tienen rasgos genéticos propios y otros comunes a los peninsulares

Los portugueses tienen una característica genética única en el mundo y comparten otras con los vascos, y en menor medida con el resto de los españoles y la población norteafricana de Argelia, a los que están mas cercanos genéticamente que al resto de los europeos. El primer análisis comparado de genes HLA de una población portuguesa ha sido realizada por científicos españoles y portugueses y apoya la teoría de que la península Ibérica se pobló en una oleada de emigración desde el actual Sahara cuando se caldeó el clima a partir de hace 10.000 años antes de Cristo.El equipo de Antonio Arnaiz Villena, catedrático de la Universidad Complutense, ya ha estudiado las características genéticas de vascos de San Sebastián, españoles de Madrid (como representativos de la población española general) y argelinos de Argel, entre otros, con el resultado de que en la población vasca, por su aislamiento histórico, se han mantenido más los genes de las poblaciones iberas iniciales, ya que escapó en parte a las invasiones celta, romana y árabe posteriores.

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En todo caso, las poblaciones españolas han resultado estar más cercanas genéticamente a la población argelina (no hay datos para la marroquí) que al resto de los europeos. Eso significa que los antiguos iberos y los hamitas (ahora representados por los bereberes) estaban relacionados genéticamente. Una gran exposición sobre el mundo de los iberos, entre los siglos VI y I antes de Cristo abre precisamente sus puertas en Barcelona mañana. Ahora, esto mismo se ha comprobado en los portugueses de Coimbra, con algunos matices.Por una parte, los portugueses estudiados por el equipo de Arnaiz e investigadores del Centro de Histocompatibilidade do Centro de Coimbra resultan, al igual que los vascos, ser una población que se ha mantenido relativamente aislada en la península. Al igual que los vascos, no presentan marcadores genéticos de las poblaciones mediterráneas, pero al contrario que gran parte de los vascos, tampoco presentan un marcador que se supone asociado a la primitiva población norteafricana y sí dos marcadores distintivos, uno exclusivo de los portugueses y otro que también se encuentra en poblaciones de ascendencia portuguesa de Brasil y América del Norte y que debió transmitirse con la colonización tras el descubrimiento de América.

Eso indica que la influencia norteafricana en portugueses en menor que en vascos y en españoles. Los datos han sido publicados en la revista Inmunogenetics el pasado mes dé diciembre.

En cuanto al alto número de personas con factor Rh negativo, que se ha esgrimido repetidamente como prueba de la singularidad de los vascos, los portugueses resultan tener una frecuencia mayor. En el artículo se explica que los vascos españoles tienen una frecuencia del 0,44 del gen del Rh negativo, frente al 0,54 en los portugueses, el 0,38 en los españoles, el 0,41 en los franceses, el 0,42 en los irlandeses y el 0,39 en los ingleses.

En general, las tres poblaciones ibéricas comparten un marcador genético europeo muy antiguo que va paralelo a las frecuencias altas de Rh negativo y que es común a las poblaciones de Iberia, del suroeste de Francia y del sur de las Islas Británicas.

El equipo formado por Arnaiz, Jorge Martínez Laso, Eduardo Gómez Casado y Nieves Díaz Campos, del Departamento de Inmunología del Hospital 12 de Octubre de Madrid, y Paulo Santos, Antonio Martinho y Henriqueta Breda Coimbra, del Centro de Histo- compatibilidad do Centro, de Lusotrasplante, en Coimbra, señala que el estudio de los genes HLA constituye una herramienta única para el estudio de los orígenes de poblaciones relativamente aisladas, ya que no se han diluido totalmente las frecuencias de los genes de las poblaciones fundadoras con el tiempo.

En cuanto a lo que la linguística aporta, explican que los datos lingüísticos apoyan la teoría de que las lenguas ibéricas y tartésicas son la misma y son habladas todavía, con muchos dialectos locales, por los vascos y los bereberes del norte de África. El trabajo ha sido financiado en parte por el ministerio de Educación español y la Fundación Ramón Areces.

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