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Fabuloso oportunista

En su libro Emotion pictures, Winí Wenders dedica bellas páginas a los westerns de John Ford. El cineasta alemán evoca allí varios discos que le sugieren las mismas sensaciones americanas que las películas de Ford; entre ellos Spiritual guidance, de Sonny Bono. ¿Habla en serio? Sí.Gran desconcierto. Desconozco Spiritual guidance, ahora inencontrable: Sonny Bono no es materia reivindicable. En una trayectoria demasiado habitual, el proto-hippie terminó de hoz y coz en la derecha reaganiana, como alcalde republicano de Palm Springs. En California, se le recordaba por sus anuncios para una cadena de moteles, sus restaurantes.. sus papeles menores en cine y TV.

Sin embargo, Wenders había escuchado en Múnich uno de sus discos y se había conmovido. Tal vez, tal vez habíamos sido demasiado duros con Salvatore Bono. Que no era más que otro de aquellos buscavidas que recalaron en la efervescente industria discográfica de Los Ángeles en los primeros sesenta, participante menor en discos notables del sello Specialty y alunmo del productor Phil Spector. Los discos propios, bajo seudónimo, se revelaron erróneos atajos en busca del éxito.

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Reconvertido en Pigmalión de Cher, no perdió el gusto por lo coyuntural: el primer lanzamiento de ella, rebautizada Bonnie Jo Mason, era una misiva al baterista de los Beatles, Ringo I love you. Ya como Sonny & Cher, el dúo se subió a la cresta de la ola en 1965, con una luminosa serie de discos a medio camino entre el naciente folk-rock y el sonido spector. Hoy cuesta creerlo, pero Sonny & Cher encarnaron fugazmente el ideal califomiano de la vida inconformista: la pareja improbable unida por el amor, la autoexpresión en pelos y modas.

Un incidente en un restaurante de Hollywood, donde algunos clientes se burlaron de las pintas de Sonny, generó su gran canción de protesta como solista, Laugh at me, un Dylan madurito defendiendo su derecho a la pata de elefante y el chaleco peludo. Tras piezas memorables -I got you babe, The beat goes on- y una película pintoresca (Good times, dirigida por el novato William Friedkin), el tándem se fue deslizando hacia el entretenimiento familiar, Las Vegas y las telecomedias. Luego, la separación, la reinvención de Cher y un Sonny convertido en "ex de la famosa" que se quitó la piel de cordero. No creo que llegara a enterarse del impacto que tuvo sobre aquel ávido estudiante de cine llamado Wim Wenders.

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