Greenpeace hace campaña a la puerta de los mercados contra la venta de pescados 'pezqueñines'

Los pescaderos madrileños están que trinan. Primero fue el alcalde en agosto, cuando desaconsejó el consumo de boquerones en vinagre. Ahora, los ecologistas de Greenpeace, que ayer acudieron a la puerta de ocho mercados madrileños para denunciar. la venta de pezqueñines. "Estamos muy escamados", comentó el propietario de una pescadería del mercado de La Cebada. "No sé qué hacen aquí, que se vayan a Mercamadrid", agregaba.A pesar de la indignación de los pescaderos, Greenpeace pretendía arrancar una campaña para denunciar la venta de peces de tamaño más pequeño del legal. Los ecologistas acusan a los pescaderos madrileños de vender los alevines. También -son cómplices los bares y restaurantes que ofrecen "impunemente" el típico pescaíto frito, según Greenpeace.

"No podemos dar nombres, pero sí animamos a la gente a que denuncie esta práctica para que actúen las administraciones", dijo Arnau Mateu, portavoz de la campaña. "Los consumidores pueden solucionar el problema denunciando la venta de inmaduros a la Policía Municipal o al servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil", agregó.

Según Greenpeace, la captura de los alevines ha puesto en peligro el futuro de los bancos de pesca. "Estos peces no han alcanzado la madurez sexual, y, por tanto, no han podido reproducirse y se pone en, peligro a estas especies", dijo Arnau. Un solo kilo de pescado inmaduro puede llegar a convertirse -si se le deja crecer- en unos 300 kilos de pescado adulto. El consumo de los pezqueñines es una insana costumbre, según los ecologistas.

Los voluntarios repartieron una regla de papel para distinguir los mínimos permitidos: merluza, 20 centímetros; chicharrón, 12; sardina y salmonete, 11 y boquerón, 9. También entregaron un formulario de denuncia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0027, 27 de septiembre de 1997.

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