Un grupo de manifestantes ataca la sede del Partido Comunista en la ciudad de Morón en Cuba
Hay cinco detenidos tras el incidente, que se produce en la peor crisis energética de la isla y en medio del hartazgo ciudadano. Díaz-Canel asegura que “para el vandalismo y la violencia no habrá impunidad”

Un grupo de manifestantes atacó en la madrugada de este sábado la sede del Partido Comunista Cubano de la localidad de Morón, en el centro del país. Se trata de un hecho insólito -ni siquiera ocurrió en las últimas grandes protestas contra el régimen, en julio de 2021- y de fuerte poder simbólico en una isla donde el poder político se concentra en el partido único desde hace décadas.
Hacia la medianoche de este sábado empezaron a publicarse en redes sociales vídeos en los que se veía el pequeño edificio en llamas y personas corriendo y lanzando muebles por la ventana. En otros, se podía ver a decenas de personas junto a una hoguera protestando por la falta de corriente eléctrica que llena el país de apagones diarios.
En el incidente ha habido cinco detenidos. El Ministerio del Interior del régimen cubano ha informado de los disturbios en el medio oficial Invasor, enmarcándolos en protestas por la falta de electricidad y el acceso a alimentos. “En un inicio, [la protesta] transcurrió de manera pacífica, y tras un intercambio con autoridades del territorio, derivó en hechos vandálicos contra la sede del Comité Municipal del Partido, donde un grupo más reducido de personas apedreó la entrada del inmueble y provocaron un incendio en la vía pública con los muebles de la recepción”.
El régimen cubano, que reprime con dureza las protestas políticas, como hizo en las de 2021, se enfrenta a un creciente malestar social por las dificultades para sobrevivir de los cubanos, en medio de cortes de electricidad y de la parálisis de la actividad económica. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, se ha pronunciado sobre el ataque en X, para dejar claro que habrá consecuencias: “Son legítimas las quejas y reclamos, siempre que se actúe con civismo y respeto al orden público”, ha dicho, y ha añadido: “Para el vandalismo y la violencia no habrá impunidad”.
El mandatario, que este viernes confirmó que el régimen mantiene un diálogo con Estados Unidos asfixiado por el cerco petrolero impuesto por Donald Trump, ha reconocido este sábado que “es comprensible el malestar que provocan en nuestro pueblo los prolongados apagones, como consecuencia del bloqueo energético de EE UU, cruelmente recrudecido en los últimos meses”.
En uno de los vídeos difundidos en redes sociales en la madrugada, se ve a decenas de personas con lo que parecen linternas marchando pacíficamente por una calle casi a oscuras y haciendo sonar cacerolas. Según testimonios extraídos de imágenes en redes sociales que cita la agencia Efe, los participantes en la marcha, que llevaban más de un día sin corriente eléctrica, gritaban lemas como “¡Corriente y comida!”, “¡Libertad!” y “¡Abajo la dictadura!”.
Horas después de la protesta, el régimen organizó este sábado por la mañana un acto propagandístico en el mismo lugar para mostrar que la situación está en calma, según recoge Invasor.
Los cacerolazos nocturnos empiezan a ser diarios en La Habana debido al hartazgo de la población por la crisis energética que atraviesa la isla, agravada desde finales de enero por el cerco petrolero que impuso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Desde ese mes no ha entrado ningún carguero con combustible en la isla, que se encuentra al borde del colapso económico y que ya estaba sumida en una fuerte crisis económica.
Junto a la parálisis del transporte público, la situación ha obligado a cerrar hoteles, suspender las clases presenciales en la universidad -algo que también ha generado malestar entre los estudiantes, que han organizado asambleas en las que fueron intimidados por el régimen- y ha afectado al ya precario abastecimiento de medicinas y de sectores vitales para el país.
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