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Guillermo Cabrera Infante: "Admito que estoy deformado por el cine"

El autor de 'Tres tristes tigres' reúne en "Cine o sardina' escritos cinematográficos

Guillermo Cabrera Infante es, en palabras de su mujer, "un yonqui del cine". Desde que a la temprana edad de 29 días su madre lo llevó a ver una película en Cuba, el cine se convirtió para él en una obsesión. "Estoy deformado por el cine", admite socarrón el autor de Tres tristes tigres. Y como prueba de esta monomanía publica ahora en Alfaguara un nuevo libro de escritos cinéfilos: Cine o sardina. El título se remonta a la Cuba de su infancia, cuando su madre les preguntaba a y a su hermano si preferían ir al cine o a comer con esta frase: "¿Cine o sardina?". "Nunca escogimos la sardina", aclara.

Para la portada de Cine o sardina, Cabrera Infante ha elegido una portada militante: un fotograma de En busca del arca perdida, de Steven Spielberg, en el que Indiana Jones huye de una enorme bola asesina. "Es como el crítico perseguido por la gran bola del cine", bromea Cabrera. Pero añade inmediatamente que es un admirador de Spielberg y que considera Parque Jurásico una obra maestra, aunque no le ha gustado en absoluto la secuela de El mundo perdido.Cabrera Infante, un hombre que tiene que ver dos películas diarias para no caer en la depresión, mezcla en el libro recuerdos de infancia con referencias a directores, actores y películas de impacto, para terminar con un inevitable final feliz. La dedicatoria va para José Luis Guarner, crítico barcelonés ya fallecido al que considera que no se valoró lo suficiente. "Los buenos críticos son siempre buenos escritores", afirma, "y Guarner lo era".

Juegos de palabras

Cabrera afirma: "El cine lo es todo, especialmente si uno quiere hacer asociaciones, porque ésta es la provincia del crítico. Yo tengo la manía de las asociaciones, de buscar siempre las concomitancias con alguna película o libro". Y están también, claro, los juegos de palabras. Véase un ejemplo en los títulos de los artículos de Cabrera: Transvestidos tras vestidos, Cantinflas que te inflas o ese Robert de Niro que se transforma en Robert Dinero.

"Los juegos de palabras sirven para crear una tensión con el lector y resolverla por medios verbales", indica. "Confieso que me da cierto placer utilizar el retrúecano, pero en castellano no suele hacerse mucho, se considera algo barato, aunque para mí deja de serlo cuando es un sistema de creación. En inglés hay más tradición en este sentido".

Al escribir sus libros, Cabrera Infante no se preocupa de delimitar la frontera entre novela y ensayo. "No son textos distintos", explica. "Todo forma parte del mismo sistema de creación, Las tres novelas que he escrito hasta ahora me he dispensado de llamarlas así porque son autobiografías. La creación está en las palabras. Lo que hago son relatos autobiográfIcos ligados por las palabras".

La Habana, de la que Cabrera Infante emigró en 1965, sigue siendo su territorio literario. "Es una memoria afectiva", señala, "una relación muy viva con un paisaje. Ahora estoy escribiendo una nueva novela sobre un barrio de La Habana".

Cuando se le pregunta si le gustaría volver a Cuba, donde sus libros están prohibidos, Cabrera no se inmuta. "Me gustaría", precisa, "pero no en las condiciones actuales. Allí todo se desmorona". Tras recordar que el año pasado en Barcelona unos manifestantes procastristas le interrumpieron en una conferencia ("eran unos chorizos totalitarios", afirma), añade: "Si los deseos fueran dagas, Castro estaría ya cosido a puñaladas, pero creo que su final será como el de Franco. No lo matarán sus enemigos políticos, sino la edad".

Cabrera Infante, que destaca como directores a Orson Welles, Alfred Hitchcock y Fellini, sigue con interés el cine actual. "En mi primer libro sobre cine, Un oficio del siglo XX, escribí sobre los años cincuenta", precisa. "En el siguiente, Arcadia todos los días, me centraba en los sesenta. Ahora he querido llegar hasta el cine más actual". Al pedirle que cite tres autores con futuro, no lo duda: "Quentin Tarantino, David Lynch y Luc Besson". El cine español actual lo ve en un buen momento y destaca a Juanma Bajo Ulloa y a Almodóvar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de septiembre de 1997