_
_
_
_
Editorial:
Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Ni seguridad ni paz

LA POLÍTICA de firmeza con la que Benjamín Netanyahu ganó las elecciones en 1996 está fracasando: ni seguridad ni paz. Israel es un país hoy menos seguro que 14 meses atrás. La muerte de 11 soldados israelíes de élite al norte del ocupado sur del Líbano supone, además de una violación por Israel de los acuerdos de 1996, un grave fallo militar, el mayor fracaso en 10 años, según admitió el primer ministro.Netanyahu está maniatado por sus apoyos políticos y sus propias convicciones.Quizá no vea que el futuro que plantea con su política de intransigencia sea que el conjunto de Israel acabe como él este verano: rodeado de guardaespaldas con las armas en la mano para acudir a la playa y bañarse con camiseta.

Más información
Once soldados israelíes mueren al fracasar un ataque relámpago en Líbano

Es posible que la fracasada incursión en Líbano contra bases de Amal o de Hezbolá estuviera planeada como respuesta a los atentados de la víspera en Jerusalén, reivindicados por el movimiento Hamás, pero de los que Netanyahu responsabilizó al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasir Arafat, por luchar insuficientemente contra el terrorismo. La incursión vendría a demostrar así que el terrorismo puede venir de fuera de los territorios autónomos, como insiste Arafat, y que Israel ya no puede actuar impunemente fuera de las zonas que controla.

Haz que tu opinión importe, no te pierdas nada.
SIGUE LEYENDO

La detención ayer de 69 palestinos en los territorios controlados por Israel, el cierre de las zonas autónomas palestinas y la declaración del primer ministro de que no entregará más territorios a los palestinos hasta que éstos no acaben con el terrorismo no parece el camino más sensato. Menos aún si Netanyahu manda a las fuerzas ísraelíes a practicar detenciones masivas en los territorios autónomos.

En tal contexto hay un riesgo de que la tentación bélica vuelva a resurgir. Es urgente una nueva iniciativa -¿la llevará Madeleine Albright en su cartera la semana próxima?- que resucite un proceso de paz comatoso. Lo ocurrido ayer en Líbano lleva a la necesidad de recuperar una dimensión más amplia en un diálogo sumamente dificil que no se puede limitar a israelíes y palestinos, sino que también debe incluir a un Líbano tullido y a una Siria con poca voluntad de pacto. Pero si la política de Netanyahu no se mueve, nada se moverá.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_