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Pérez Reverte y Prada contrastan sus vivencias ante la escritura

Mientras que a Arturo Pérez-Reverte el proceso creativo literario le permite afirmar: "escribiendo soy feliz", y que se divierte con la preparación de sus obras y el manejo de la herramienta del idioma, para Juan Manuel de Prada escribir también tiene "su parte oscura, porque el escritor es un ser en continua desazón y la escritura lo convierte en animal doliente". Esas posiciones las mantuvieron ambos -que coincidieron en declararse voraces lectores- durante el curso Dos autores que cuentan: Arturo Pérez-Reverte y Juan Manuel de Prada, que se ha celebrado dentro de los cursos de filología hispánica en la Universidad de Salamanca."El verdadero escritor tiene una visión literaturizada de la vida", aseguró Prada, en tanto que Pérez-Reverte señaló que trabaja entre ocho y diez horas diarias para resolver con eficacia problemas narrativos, porque "la piel me la he dejado en otros lugares".

El profesor Anthony Percival, de la Universidad de Toronto, puso de relieve los juegos de ironía y parodia a lo largo de la obra de Pérez-Reverte. Ironía que se toma en "agresiva" en Territorio comanche, libro que calificó como "antibélico", que manifiesta la postura de autor "iracundo". El también novelista Juan Eslava Galán,destacó la justeza del autor al construir "un personaje sólido con pocas pinceladas". El crítico Rafael Conte mantuvo que Pérez-Reverte y Prada son actualmente "los dos polos de la literatura española" entre los que se mueve la novela: "Uno representa la escritura de la aventura, y el otro, la aventura de la escritura".

Quizá la intervención más controvertida, por las reacciones que originó en el coloquio, fue la del académico Francisco Rico en torno a la primera novela de Juan Manuel de Prada, Las máscaras del héroe. Rico calificó el texto como "un plagio, un pastiche", en el sentido de que el autor "plagia a la literatura en su conjunto", porque se advierte que convierte la literatura "en materia primaria". El resultado, para Rico, es "una literatura de segundo grado", aunque con notable puntería, "porque Prada es narrador de rumbo atinadísimo", lo que resuelve "de forma espléndida" el ingrediente de narratividad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de julio de 1997