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El festival de Greenwich celebra el arte catalán

Con el repicar de 100 campanillas en iglesias y capillas de ambas márgenes del Támesis se inauguró el viernes el Festival Internacional de Greenwich y Docklands, que centra la programación de su segunda edición en expresiones artísticas catalanas. Llorenç Barber ha compuesto este carillón especial, que dirigió desde una embarcación anclada en el centro del río.El Támesis es esencial en las celebraciones. Barrera física y psicológica en la mente de los londinenses, el festival lo integra en sus eventos como enlace, de culturas distantes. El antiquisimo, tradicional y aristocrático pueblo de Greenwich, morada del viejo observatorio, se une con su vecino Docklands, un área al norte del río de rascacielos futuristas. Y ambas zonas entablan amistad con Barcelona porque, señala la portavoz del festival, "es una ciudad que explora las aguas del Mediterráneo con excelente brillantez".

Música y danza, teatro y marionetas, pintura, charlas y gastronomía de Cataluña se darán a conocer en la capital británica hasta el 20 de julio. Entre los artistas invitados destacan dos célebres pianistas: Tete Montoliu, con un concierto porgramado para el próximo 17, y Alicia De Larrocha, quien hoy da un recital con piezas de Bach, Mompou y Granados.

Marionetas y flamenco

Tras la sinfonía de campanas de Barber, la sesión inaugural continúa con danza contemporánea y baile flamenco a cargo de cinco compañías de Barcelona, responsables del típico festival Dies de Dansa. Durante el fin de semana, la compañía La Fanfarra montará dos espectáculos de marionetas accionadas por Eugenio Navarro. La Ribot y Gilles Jobin presentan el jueves Húndeme en el agua, un montaje de danza y teatro físico. Y, entre otros actos, las expresiones flamencas alcanzan su punto álgido con la actuación, el viernes 18, de Miguel Poveda.Los artistas catalanes no son los únicos que colaboran con el festival. Irvine WeIsh, el popular autor de Trainspotting, pone en escena su última obra, Headstate, inspirada en ambientes discotequeros, drogas sintéticas y música electrónica. Michael Nyman y su agrupación musical interpretan en directo extractos de El piano, El contrato del dibujante, Los libros de Próspero, y otras piezas de sus más famosas bandas sonoras para películas.

Por otra parte, el túnel peatonal que enlaza ambas márgenes del río se transforma en estos días en un espectáculo interactivo. Al paso de los visitantes suena una alfombra musical que cubre los 16 metros del pasadizo. Cada persona crea su propia música -el sonido varía en función al peso, velocidad y número de pisadas- en esta inusual instalación del Festival Internacional de Greenwich y Docklands.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de julio de 1997