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La Embajada de España en Perú figuró entre los objetivos del MRTA

Juan Jesús Aznárez

Lima Las embajadas de España, Japón, Estados Unidos y Ecuador en Lima figuraban entre los objetivos del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), según el informe rendido ayer ante el Congreso de Perú por el nuevo ministro del Interior, general César Saucedo, quien achacó a un error de la jefatura de la VII Región de la Policía Nacional la toma de la residencia japonesa, el pasado 17 de diciembre.

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"Negligencia y desobediencia"

El titular de esa región, de quien dependía la seguridad de consulados y embajadas, teniente general Luis Malásquez, y una docena de generales, coroneles o comandantes, además de oficiales de menor rango, fueron pasados a retiro, destituidos o suspendidos en sus funciones, y deberán responder penal y administrativamente ante el Consejo Supremo de Justicia Militar. Dos de los jefes sancionados, Máximo Rivera, ex jefe del mando antiterrorista de la policía, y Guillermo Bobbio, responsable de la Seguridad del Estado, fueron rehenes en la residencia de Japón, cuyos diplomáticos habían pedido, oficialmente y por escrito el 11 de diciembre, protección policial con motivo de la recepción.

El ministro del Interior exculpa al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), donde cumple funciones relevantes VIadimiro Montesinos, un hombre de espesa biografía a quien el presidente ha defendido siempre a capa y espada. Diputados de la oposición rechazaron la versión gubernamental de los hechos, y cargaron contra el SIN y, especialmente, contra Montesinos. De acuerdo con las numerosas notas internas leídas por Saucedo, el espionaje nacional detectó que Sendero Luminoso y MRTA preparaban acciones de gran envergadura y connotación con el objeto de lograr la liberación de sus presos". El SIN, cabeza de todo el sistema de espionaje, comunicó estos movimientos a la Policía Nacional, que a su vez alertó a la VII Región, según el ministro. Dos días antes del desalojo militar de la residencia, admitiendo responsabilidades por la toma del 17 de diciembre, presentaron la dimisión el ministro del Interior, general Juan Briones, y el director general de la Policía, general Antonio Quetín.

Saucedo insistió en que los cuerpos policiales conocían, sin precisiones sobre el día y hora, que Sendero Luminoso y, principalmente, el MRTA preparaban algo grande en Lima, probablemente "el secuestro de personalidades políticas y / o militares". "El 10 de diciembre del 96, se advirtió que la sedes diplomáticas de Estados Unidos, Japón, Ecuador y España estaban previstas como posibles blancos de atentados", reveló Saucedo. En este aviso, aseguró, se ordenaban las medidas que debían tomar las unidades respectivas. Al general Máximo Rivera, entonces titular de la Dirección Nacional contra el Terrorismo (Dincote), uno de los 800 invitados a la recepción, se le pidió una mayor intensificación de las "acciones de prevención y represión".

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Primer aniversario

Uno de los documentos esgrimidos por el ministro llamaba la atención, el 15 de noviembre, sobre el primer aniversario, 15 días más tarde, de la captura de importantes mandos de MRTA. "Esas detenciones permitieron el desbaratamiento del siniestro plan para atacar el Congreso, y secuestrar congresistas para canjearlos por terroristas que se encuentran en prisión". Según este oficio, "un grupo integrado por diez delincuentes terroristas del MRTA, combatientes calificados y debidamente pertrechados habrían llegado a la capital con el propósito de efectuar acciones terroristas de singular nivel antes, durante y después del 30 de noviembre".

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