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21 países suscriben el primer convenio internacional para controlar la biomedicina

El texto filmado en Asturias incluirá la prohibición expresa de clonar seres humanos

El desarrollo científico en los ámbitos de la biología y la medicina se supeditarán al respeto de los derechos y la dignidad de la persona. Éste es el compromiso asumido por 21 países integrantes del Consejo de Europa, entre ellos España, que ayer tarde suscribieron en Oviedo el Convenio sobre Derechos humanos y Biomedicina, el primer texto jurídico internacional sobre este asunto. Otros siete países participaron como observadores. El ministro de Sanidad, José Manuel Romay Beccaría, equiparó la relevancia de este compromiso con la Declaración Universal de Derechos Humanos.

El convenio, al que podrán adherirse el resto de los 40 países del Consejo de Europa y otros Estados no miembros, será objeto de sucesivos desarrollos mediante la incorporación de protocolos específicos, algunos, de los cuales ya están en fase de redacción. Según se supo ayer en. Oviedo, el futuro protocolo sobre protección del embrión humano prohibirá expresamente la clonación de personas, tal y como solicitó el pasado 11 de marzo la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa al comité de ministros de esta organización. Esta posibilidad está ya penalizada en la legislación nacional de algunos países miembros, caso de España y Alemania. El presidente del Principado de Asturias, Sergio Marqués, propuso a Oviedo como sede permanente del comité que tutelará el cumplimiento de esta convención internacional de bioética.

El Convenio para la protección de los derechos humanos y la dignidad del ser humano con respecto a las aplicaciones de la biología y la medicina, que ha sido objeto de elaboración y discusión durante la, última década en el seno del Consejo de Europa, y que fue aprobado en noviembre pasado por su comité de, ministros, fue suscrito ayer por Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Islandia, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Portugal, Rumania, San Marino, Eslovenia, España, Suecia, Macedonia, Turquía y Eslovaquia, en presencia del secretario general del Consejo de Europa, Daniel Tarschys; del presidente del comité de ministros, Tom Gromberg; y de la presidenta de la asamblea parlamentaria, Lenni Fischer. Tres de estos países (España, Portugal y San Marino) estuvieron representados por sus respectivos ministros de Sanidad y Salud. A la apertura de la firma, cuya ceremonia se celebró en el hotel de La Reconquista, asistieron también como observadores representantes, de Bélgica, Chipre, Hungría, Polonia, Federación Rusa, Japón y Vaticano.

El desde ahora, conocido como Convenio de Oviedo pretende constituir un, hito en la. defensa de los valores humanos frente a desarrollos científicos que pudieran vulnerarlos. La, entrada en. vigor de esta convención se producirá en cada uno de los países. que la adopten al tercer mes y un día de su firma y ratificación por ese Estado, una vez que lo hayan hecho cinco paises, cuatro de los cuales deberán ser necesariamente miembros del Consejo de Europa. De este modo, este instrumento jurídico podría ser plenamente vigente en los primeros países adheridos el 5 de julio próximo. Cada Estado firmante se compromete. a armonizar sus leyes, con los principios que informan, el convenio y a incorporar a sus respectivas legislaciones sanciones, e indemnizaciones para las personas que hayan sufrido un daño injustificado a resultas de un tratamiento, o de una investigación médica.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos podrá dar su opinión cuando se le solicite para la interpretación del convenio. Cada cinco años, o antes si produjeran innovaciones científicas y técnicas singulares, un comité director deberá revisar el texto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de abril de 1997