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Las cooperativas de Mondragón crean una universidad privada orientada a las empresas

Los centros ofrecerán títulos de ingenierías, empresariales y recursos humanos

El grupo de cooperativas de Mondragón se dispone a reconvertir los centros de enseñanza ligados desde su fundación a estas empresas guipuzcoanas. Mondragón Corporación Cooperativa (MCC), un conglomerado que engloba a un centenar de cooperativas industriales, financieras y del sector servicios, ha decidido fundar una universidad privada que estará marcada por su vocación empresarial y su carácter flexible. Mondragon Unibertsitatea (MU), acorde con las características de la corporación, será una cooperativa sin ánimo de lucro, una estructura jurídica inédita en el mundo universitario privado. "Queremos una Universidad cercana a las necesidades de la empresa, no masificada, y con unas buenas relaciones entre profesor y alumno", asegura el presidente de MCC, Antonio Cancelo.La universidad heredará los tres centros de enseñanza vinculados a las cooperativas, la Escuela Politécnica de Mondragón, la de Empresariales, de Oñate y la de Magisterio de Eskoriaza, que en los últimos años han estado adscritos a la Universidad del País Vasco (UPV). El Gobierno vasco ya ha dado luz verde al proyecto, que será aprobado por el Parlamento de Vitoria antes de verano. Aunque aún no cuenta con el dictamen favorable del Consejo de Universidades, la Mondragon Unibertsitatea espera iniciar su andadura el próximo curso con unos 2.000 alumnos, que cursarán 13 titulaciones en las áreas tecnológicas, de ciencias empresariales y humanidades. La universidad pública vasca, que también ofrece estas titulaciones, cuenta con más de 66.000 alumnos.

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240.000 pesetas anuales

"La preocupación por la formación ha sido una constante en la experiencia cooperativa de Mondragón", explica Cancelo. "La maduración en ese campo hace necesario actuar con autonomía y crear la universidad. Creemos que es posible hacerlo a un coste asumible, gracias al apoyo corporativo". El coste medio de matrícula en la enseñanza reglada ascenderá a unas 240.000 pesetas.Sin el corsé que supone la tutela académica de la Universidad del País Vasco, los promotores de la nueva universidad aspiran a crear un modelo educativo que se adapte a la necesidades de Mondragón Corporación Cooperativa. "El grupo es representativo de la realidad industrial del País Vasco. Si atendemos a sus requerimientos, nos adapta remos bien al tejido industrial", asegura el director de la Politécnica, Iñaki Lakunza.

El eje más fuerte de la relación universidad-empresa seguirá siendo la Escuela Politécnica, que impartirá tres titulaciones de ingeniería técnica y los ciclos superiores de Ingeniería Automática y Electrónica Industrial, e Ingeniería de Organización Industrial. "El vínculo de la Politécnica con las empresas es muy alto. Ofrecemos tareas de formación para trabajadores en activo y colaboramos en el desarrollo de proyectos", prosigue Lakunza. Un ejemplo: la mayor parte de los proyectos de fin de estudios se realizan bajo contrato con empresas. La segunda pata de la universidad será la Facultad de Ciencias Empresariales de Oñate, que seguirá contando con estudios de diplomado en Empresariales y ampliará su oferta a la licenciatura en esta rama y a una ingeniería técnica en Informática de Gestión.

La escuela de Magisterio de Escoriaza es el centro con más difícil encaje en un proyecto enfocado hacia la demanda empresarial. En sus aulas, reconvertida en Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, se impartirá la licenciatura, en Humanidades y Gestión de Personal, y tres especialidades de Magisterio (Lengua Extranjera, Educación Especial e Infantil).

La cooperativa que será titular de la universidad estará integrada por los tres centros de enseñanza, los dos centros de investigación del grupo y MCC, organizados de forma federativa. Por separado, cada centro contará con un órgano rector en el que tendrán participación los profesores, los alumnos y las empresas. Las previsiones señalan que en los próximos años no serán más de 5.000 los alumnos matriculados en enseñanzas regladas, de forma que se garantice una buena relación profesor-alumno.

El empleo en las cooperativas del grupo ha sido una salida natural para los estudiantes de los centros vinculados a MCC, en especial para los titulados de la Politécnica. "Es pretencioso hablar de pleno empleo, pero actualmente tenemos más demanda que oferta", dice Lakunza. "A medio plazo, nos encontramos con buenas oportunidades de empleo en el tejido industrial para los ingenieros". En los últimos cursos, la mitad de los titulados en las ramas técnicas ha conseguido trabajo en MCC, según Lakunza.

Formación y empleo

El presidente de la corporación, Antonio Cancelo, es más prudente: "Las escuelas relacionadas con MCC han tenido más capacidad de formar personas que nosotros de crear empleo", lamenta. "Y va a seguir siendo así inevitablemente. Lo contrario sería pecar de irrealistas".Las expectativas de empleo de los titulados en Mondragón van más allá del límite del grupo. "Nuestra responsablidad con el entorno también afecta al territorio de la formación. No sólo tenemos que hacer buenos profesionales para nosotros; tenemos que hacerlo para toda la sociedad. El destino laboral de los alumnos será, finalmente, una opción individual. "Puede ser que encuentren mejores retribuciones fuera de MCC, pero lo que no van a encontrar son proyectos tan sugestivos", asegura Cancelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de abril de 1997