El Gobierno aumentará en 19.000 millones las inversiones del Estado en Cataluña

Rodrigo Rato y Joaquim Molins negociaron el pasado fin de semana las enmiendas de CiU a los Presupuestos que el Gobierno está dispuesto a aceptar. El vicepresidente económico y el portavoz parlamentario nacionalista celebraron una discreta entrevista el domingo en un hotel de Puigcerdà, en el Pirineo catalán. CiU reclamaba 35.000 millones de pesetas más en inversiones del Estado en Cataluña y el Gobierno contraoferta 19.000 millones.

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La contraoferta del Gobierno se desglosa así: 3.000 millones en inversiones directas del Estado y 16.000 millones en inversiones extrapresupuestarias a través de dos empresas de capital público que creará el Gobierno para invertir en infraestructuras el dinero que se obtenga de privatizar empresas públicas. Buena parte de esta inversión irá destinada al transporte y a la protección y regeneración del medio ambiente.Además, y siempre según fuentes nacionalistas, Rato aceptó destinar otros 1.000 millones a incrementar la financiación de la policía autonómica y abrir un crédito ampliable hasta 6.000 millones más para cubrir la financiación de los Mossos d'Esquadra correspondiente a ejercicios anteriores.

Fuentes de CiU atribuyen al vicepresidente político, Francisco Álvarez Cascos, el fracaso en la negociación previa de las inversiones territorializadas. Según esta versión, Rodrigo Rato delegó en Álvarez Cascos esta negociación con los nacionalistas. Llegó a celebrarse al menos una reunión entre el vicepresidente político y Joaquim Molins, pero a los pocos días aquél se casó y quedaron interrumpidos los contactos.Mayorías alternativas

Los diputados nacionalistas se debaten en la duda de si conviene pactar con el PSOE la aprobación de las enmiendas que el Gobierno de José María Aznar acabe por no aceptar. Molins anunció que así se haría en la última reunión del Grupo Parlamentario Catalán, el lunes 28, pero posteriormente las instrucciones recibidas de Pujol es que eviten votar contra el Gobierno para que no se interprete que cuestionan la estabilidad del Ejecutivo. El miércoles 30, el consejero de la Presidencia de la Generalitat, Xavier Trias, declaró taxativamente que los nacionalistas no buscarían mayorías alternativas para aprobar sus enmiendas.

Diputados de CiU consultados por este diario hicieron ayer la distinción casi escolástica de que una cosa es "buscar" mayorías alternativas y otra cosa "encontrártelas". Estas fuentes explicaron que los socialistas e Izquierda Unida han presentado enmiendas que en buena parte son coincidentes con las presentadas por CiU. Los socialistas han ofrecido ya su apoyo a los nacionalistas en todo aquello que coincidan. "Haríamos el ridículo si no apoyáramos las del PSOE o si retiráramos las nuestras para que no sean votadas por la oposición", señaló ayer un diputado nacionalista. En aquella reunión del grupo parlamentario, Molins llegó a decir que no descartaba votar contra todo el presupuesto del Ministerio de Fomento, pero pocos de sus diputados creyeron que eso fuera posible.

Lo que se trasluce es la desazón de los diputados nacionalistas por el poco margen de maniobra de que disponen en sus relaciones con el PP y por las dificultades que tienen para relacionarse con el grupo parlamentario del Gobierno.

Después de que, el martes pasado, CiU se viera obligada a retirar su apoyo a una moción del PSOE que hubiera supuesto una derrota parlamentaria del Partido Popular, algunos diputados nacionalistas han sacado la lección de que no habrá más remedio que apoyar siempre al Gobierno, al menos hasta que al final de la legislatura convenga a Pujol iniciar el desenganche del PP. Y ello pese a que el nivel de entendimiento con la dirección del Grupo Popular es muy bajo y a que las críticas a la descoordinación de ese grupo, de éste con el Gobierno y del propio Ejecutivo son frecuentes entre la dirección de CiU.

Otros diputados, sin embargo, consideran inevitable y conveniente votar con el PSOE en cuestiones que no figuran en el pacto de legislatura y en los que hay coincidencias ideológicas o programáticas y ponen como ejemplo una propuesta socialista para reconocer las parejas de hecho. Pero para ello reclaman que en el Parlamento de Cataluña CiU busque acuerdos que la liberen de la presión a que la somete el PP desde que Pujol perdió la mayoría absoluta. En los últimos días, Jorge Fernández Díaz, secretario de Estado de Administraciones Territoriales, ha lanzado advertencias a Pujol de que el PP también puede dejarle a él en minoría si ocurre a la inversa en el Congreso de los Diputados.Problemas en el grupo de CiU

Pero los problemas también están en casa. Las disputas internas en el Grupo Parlamentario Catalán son de dominio público y esta misma semana su portavoz, Joaquim Molins, ha citado a varios de sus diputados, uno a uno, para discutir el funcionanmiento del grupo.

Uno de los últimos encontronazos se ha originado por la negativa de Molins a reproducir con el PP la práctica que utilizaba CiU con el PSOE. No había proyecto de ley que llegara al Consejo de Ministros sin haberlo negociado previamente con sus socios nacionalistas. Incluso se pactaban las enmiendas que serían aprobadas o rechazadas. Esto no ocurre ahora, en parte porque Molins no lo ha exigido, y de eso se han quejado varios diputados que se resisten a actuar a salto de mata. El proyecto de ley del Poder Judicial es el último ejemplo de ello.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 04 de noviembre de 1996.

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