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Ciu apoyará los Presupuestos "con resignación" y advierte que peligra la colaboración con el PP

Jordi Pujol telefoneó ayer al vicepresidente económico, Rodrigo Rato, para advertirle que la colaboración de CiU con el Gobierno del PP, y por tanto la estabilidad política del país, quedará mermada si los nacionalistas se ven en la obligación de votar unos Presupuestos de 1997 que no comparten. Para Josep Antoni Duran Lleida, socio de Pujol, si la coalición apoya los Presupuestos sólo por "responsabilidad y resignación" ello sería muy negativo para la estabilidad. Hoy se celebra en Madrid una nueva ronda negociadora, pero los dirigentes de CiU son pesimistas. El principal escollo es la financiación de la sanidad pública: CiU reclama que aflore el déficit oculto, que para toda España fija en 200.000 millones

El Gobierno niega ahora que exista un déficit oculto de la sanidad pública derivado de que los presupuestos del Insalud nunca han respondido a la realidad del gasto. Cuando estaba en la oposición, el PP sí denunciaba la existencia de ese déficit, que el actual vicepresidente del Congreso Enrique Fernández Miranda llegó a calcular en un billón de pesetas. Los nacionalistas de CiU son más modestos y cifran ese déficit oculto en 200.000 millones de pesetas para todo el sIstema. De ser reconocido, a la Generalitat catalana le corresponderían 32.000 millones (el 16%).Fuentes de la dirección de CDC señalaron ayer que la coalición nacionalista "no juega de farol" y que Pujol había lanzado a Rato un mensaje muy claro. "Será el principio del fin" de la colaboración con el Gobierno si no se encuentra una solución para el déficit sanitario. El presupuesto de Sanidad (550.000 millones en 1996) representa el 33% del total del de la Generalitat en su conjunto. Sin los 32.000 millones que reclama, la Generalitat no podrá cumplir los criterios de Maastricht en cuanto a contención del déficit.

El problema para CiU es que su campo de maniobra es muy estrecho. Aunque sus 16 diputados son esenciales para el Gobierno -sobre todo si se consumara la ruptura del PNV con el PP-, Pujol no parece dispuesto a asumir el coste de dejar al país sin Presupuestos por segundo año consecutivo, pero sí puede amenazar con dejar de apoyar de forma sistemática al Ejecutivo.

Los negociadores de CiU -Joaquim Molins, Macià Alavedra, Josep Sánchez Llibre, Francesc Homs y Eduard Rius- se reunieron ayer con Jordi Pujol y Josep Antoni Duran Lleida para preparar la reunión de hoy con los responsables del Ministerio de Economía. Una reunión que abrirá una semana de negociaciones que fuentes nacionalistas calificaron de "decisiva". Pujol y José Maria Aznar sólo se entrevistarán si mejoran las relaciones.

Propuestas de ida y vuelta

Los dirigentes de CIU están también disgustados por las contradicciones en que incurren los miembros del Gobierno, que un día lanzan una propuesta y al día siguiente se desdicen, como en el caso del recetazo.Fueron los nacionalistas quienes, antes del verano, lanzaron varias iniciativas para aumentar los ingresos del Estado: cobrar 100 pesetas por receta médica a los pensionistas; implantar en toda España las tasas de saneamiento y de infraestructuras hidráulicas que ya gravan el precio del agua en Cataluña e imponer un peaje en las autovías, hasta que Pujol ordenó callar, porque CiU aparecía ante la opinión pública como la promotora de medidas impopulares que era al Gobierno a quien correspondía proponer.

Los nacionalistas estudian ahora propuestas para recortar el gasto, que tendrán en cartera, a la espera de que el Gobierno tome iniciativas con la misma orientación y que consideren acertadas y aceptables.

Un dirigente como Duran Lleida, que pasa por ser uno de los principales apoyos al pacto con el PP, dijo ayer tarde que CiU es consciente de que el país necesita unos Presupuestos, más todavía en la vigilia de la Unión Económica y Monetaria, por lo que difícilmente van a entorpecer su aprobación. Pero advirtió que una cosa es aprobarlos con "resignación" y otra muy distinta "por convicción". En el primer supuesto, vaticinó, la estabilidad y la colaboración entre PP y CiU quedará "gravemente dañada".

Duran declaró que CiU espera conocer hoy el proyecto de Presupuestos para comprobar si responde a la voluntad de tomar "decisiones inicialmente impopulares pero necesarias para el país" o está fundamentado en "posiciones presupuestarias continuistas, que quiera resolver el recorte del déficit a base de rebajar la inversión pública, congelar los sueldos de los funcionarios y aprovechar la reducción del paro para ahorrar dinero en el subsidio de desempleo".

Duran expresó su temor a que el Gobierno opte por "la comodidad de no resultar impopular" para no perder posiciones electorales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de septiembre de 1996

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