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53ªMOSTRA DE VENECIA

Limpia cal irlandesa

Hollywood nos dio ayer una de sucia arena, pero contribuyó con su dinero a que Europa equilibrara un poco el desaguisado con otra de limpia cal irlandesa: la reconstrucción, con algunas arritmias y concesiones a la galería, pero enérgica y emocionante, de los últimos y tumultuosos años de la vida de Michael Collins, figura clave en la construcción, entre 1915 y 1920, del proceso de independencia de Irlanda del Imperio Británico.La creación que Liam Neeson (catapultado a la celebridad por su reconstrucción de otra figura histórica legendaria, la de Oskar Schindler en el filme de Steven Spielberg) es de una precisión y una vitalidad asombrosas, lo que sitúa a esta admirable intérprete en la cabeza de los candidatos al premio al mejor actor de esta Mostra.

El resto del largo reparto de actores británicos e irlandeses es de una cohesión perfecta, con la única excepción del pegote que se ve obligada a interpretar Julia Roberts, y no a causa de ella sino, de la, artificialidad de su innecesario personaje, que es obviamente un gancho de glamour en un relato duro y sin concesiones al consumo de cine fácil.

Es probablemente un peaje que Neil Jordan se ha visto obligado a pagar en especie, para que las cuentas corrientes de la productora Geffen y la distribuidora Warner le facilitaran la evidentemente muy costosa realización de esta notabilísima película escrita y dirigida, apasionadamente y con derroches de gran oficio, por él.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de septiembre de 1996