Los hispanos confían en el veto de Clinton a la ley del 'English only'

La ley aprobada el pasado jueves por la Cámara de Representantes de Estados Unidos, con mayoría republicana, que establece la obligatoriedad del uso del inglés en los documentos y debates oficiales del país, ha suscitado ya las primeras reacciones en contra. Sus principales opositores -la mayoría, legisladores estadounidenses de origen hispano o representantes de minorías étnicas en el Congreso argumentan que, pese a las excepciones que prevé el proyecto, la ley es un fracaso y está destinada únicamente a frenar el avance del multilingüismo en el país. Por ello, esperan el veto definitivo del presidente Clinton a un proyecto que, tal y como ha anunciado ya la Casa Blanca, contiene "serias interrogantes constitucionales" y dificulta la comunicación del Gobierno con sus ciudadanos.Una de las primeras voces que ha censurado la polémica ley del English Only (Sólo inglés) ha sido la del legislador demócrata de California Esteban Torres, para quien este proyecto es sólo un "esfuerzo mal dirigido para legislar lo claramente obvio", en un país donde, de hecho, el 97% de la población tiene el inglés como idioma oficial. También Chet Edwards y Yika de la Garza, ambos legisladores demócratas del Estado de Texas, han criticado abiertamente el espíritu de una ley con sello republicano. "Es irónico que la misma gente que votó para recortar los fondos a los programas de educación que ayudan a los estadounidenses a aprender inglés sea la que ahora apoya esta ley", declaró ayer Edwards.

Puerto Rico

La ley también ha levantado ampollas en los principales frentes de la oposición puertorriqueña, un país que vive el debate de la anexión como estado a EE UU y donde se calcula que el 80% de la población no domina la lengua inglesa. Con especial desconfianza han juzgado la aprobación del proyecto los líderes de los partidos Popular Democrático (PDP) e Independentista Puertorriqueño (PIP). "Es el inicio de un proceso en el que indefectiblemente se le deja claro a los puertorriqueños que la anexión es incompatible con el español", indicó el senador independentista y presidente del PIP, Rubén Berríos Martínez. Para Héctor Juan Acevedo, presidente del PDP, la votación del jueves significa una derrota para la conservación de los rasgos culturales autóctonos de Puerto Rico.Después de la aprobación por 259 votos contra 169 en la Cámara de Representantes, la ley pasa ahora al debate del Senado, donde será nuevamente sometida a votación. De ser aprobada en la Cámara Alta, Clinton tendrá la última palabra, pero todo parece indicar que el presidente no ratificará el proyecto, al menos antes de las elecciones. Los impulsores de la ley, con el presidente de la Cámara de Representantes a la cabeza, insisten en la necesidad de imponer oficialmente el inglés para evitar la confusión lingüística que sufre el país. Una confusión que, en palabras de Newt Gingrich, lleva "a la decadencia de las partes esenciales de nuestra civilización".

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