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Juan Carlos Laviana narra el complejo idilio entre el cine y el mundo periodístico

Hay incontables películas que cuentan historias relacionadas con el periodismo. La riqueza de situaciones en que esta profesión se ve involucrada es una cantera de ricas anécdotas, personajes y situaciones para los escritores de películas. Y en esta cantera acaba de indagar a fondo Juan Carlos Laviana, periodista del área cultural de El Mundo, en un libro titulado Los chicos de la prensa (Nickel Odeón), que ayer fue presentado en Madrid por Gonzalo Suárez. A la presentación también acudieron, entre otros, Manuel Gutiérrez Aragón y Pilar Miró.Para Laviana "el periodista es una figura emblemática del cine" y ve en él tres variantes. Una es "la de aquellos que utilizan su trabajo como medio de alcanzar el poder", que ejemplifica Ciudadano Kane, escrito por Hermann Mankievicz y dirigido por Orson Welles. Otra "es la del periodista que ve su trabajo como un fin en sí mismo", que ejemplifican los protagonistas de Luna nueva y Primera plana, versiones del mismo guión interpretadas por Cary Grant y Rosalind Russell; y Walter Matthau y Jack Lemmon respectivamente. La tercera "es el periodista que lucha por sus ideas", que ejemplifica Humphrey Bogart en El cuarto poder.

En Los chicos de la prensa, Laviana combina su oficio periodístico con el de analista cinematográfico y el resultado es al mismo tiempo riguroso y divertido como un reportaje sobre algo vivo. Una de las características más atractivas del minucioso y transparente trabajo de Laviana proviene de su continua apelación a brillantes e ingeniosos diálogos de películas sobre periodistas, como (además de las antes citadas) El gran carnaval, Todos los hombres del presidente, Corredor sin retorno, Vacaciones en Roma...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de junio de 1996