Los ginecólogos proponen utilizar al mismo tiempo la píldora y el preservativo

Un congreso de expertos respalda los últimos contraceptivos orales

La píldora anticonceptiva, que revolucionó el mundo de las relaciones sexuales, anda ya por la tercera generación y le ha salido una pareja de conveniencia: el preservativo. "Double Dutch", doble mensaje de prevención, es el término que los holandeses están promocionando para extender el concepto de responsabilidad en las relaciones sexuales.Las píldoras de tercera generación y los preservativos, utilizados conjuntamente (y no alternativamente) son, según los especialistas en contracepción, la mejor garantía para prevenir al mismo tiempo embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual, especialmente el sida.

De acuerdo con los datos aportados al IV Congreso de la Sociedad Europea de Contracepción, que se clausuró el pasado sábado en Barcelona, los holandeses, promotores del llamado double dutch, han conseguido un descenso importante en las tasas de embarazos no deseado, de abortos y de enfermedades de transmisión sexual.

"Si se utiliza sólo el preservativo, hay más demanda de píldora postcoital", indicó Carme Coll, presidenta del comité organizador del congreso sobre contracepción, que también respaldó las píldoras anticonceptivas de tercera generación, pese a que algunos estudios han indicado que puede tener efectos adversos en mujeres con riesgos vasculares.

Mejor tolerancia

Las recomendaciones de doble prevención afectan a todos los grupos de edades. Según datos recogidos durante 1995 en los seis centros de planificación del Instituto Municipal de Asistencia Sanitaria de Barcelona, sobre una población de 33.000 mujeres consultadas, el 32% utiliza preservativos como medio anticonceptivo, el 30%, dispositivo intrauterino y el 25%, pastillas orales.

El grupo de entre 20 y 34 años utiliza, en cambio, mayoritariamente la píldora. Sofía Ferré, ginecóloga y coordinadora de estos centros, indicó que en los últimos años se ha elevado el porcentaje de usuarias de preservativos.

La seguridad de las llamadas "píldoras de tercera generación" y sus posibles efectos nocivos fue otro de los temas debatidos por el millar de especialistas reunidos en Barcelona. "El Congreso avala las píldoras anticonceptivas orales femeninas de tercera generación y espero que con ello se cierre la polémica surgida en torno al posible riesgo de trombosis, pues cuando se ponen en una balanza los riesgos y los beneficios, la ventaja en favor de estos últimos es muy elevada", declaró Carme Coll.

La tercera generación de píldoras presenta una menor proporción de estrógenos que las precedentes y una presentación diferente de progestágenos. Los especialistas concluyeron que esta composición presenta claras ventajas y puede utilizarse incluso durante la perimenopausia. "Lo que ocurre", aclaró Carme Coll, "es que, precisamente por su mejor tolerancia, estas píldoras se han administrado a un abanico más amplio de mujeres, incluyendo usuarias que presentaban problemas vasculares a las que no se hubieran prescrito las píldoras anteriores precisamente por el riesgo que comportaban en su caso".

La alarma respecto a estas píldoras saltó hace dos años en Inglaterra. A los diez años de su utilización, algunos estudios observaron entre las usuarias aumento del colesterol y trombosis vasculares en mayor proporción que con los tratamientos anteriores.

Sin embargo, según Carme Coll, las muestras de mujeres no eran comparables, puesto que los criterios de selección fueron diferentes.

Estos efectos secundarios pueden deberse, según dijeron algunos especialistas presentes en el congreso, a que, al disminuir la cantidad de estrógenos administrada, puede haber disminuido también su posible efecto beneficioso en otros procesos fisiológicos como, por ejemplo, el perfil lipídico y la función hepática. Por otra parte, los estágenos de tercera generación (dosogestiel, gestodene y norgestimate), no son tan potentes a la hora de contrarrestar los efectos del estrógeno y, por tanto, puede aumentar significativamente el riesgo de tromboembolismos.

El congreso no dio, en cambio, su apoyo a un nuevo fármaco abortivo, un combinado realizado a base de methotrexato y de misoprostol, que suscitó una enorme polémica en la reunión al pretender sus promotores presentarlo durante las sesiones y al hacer publicidad del mismo amparándose en la celebración del congreso.

La nueva "píldora abortiva" no está reconocida oficialmente como método de elección, ya que no se conocen sus efectos secundarios, según una nota oficial del comité científico del congreso. Se trata de dos fármacos que ya se utilizan para tratar otras enfermedades. Uno de ellos es un anticancerígeno de potente efecto y elevada toxicidad. Los promotores exhiben, sin embargo, un estudio que indica que la combinación es segura y pretenden introducirlo en España como método abortivo.

Vasectomía sin bisturí

La contracepción hormonal masculina no acaba de arrancar, pero la anticoncepción radical, la vasectomía, está experimentando importantes avances. Especial interés despertó en los congresistas un nuevo procedimiento para practicar la vasectomía, que prácticamente sólo se ha experimentado hasta ahora en China: la vasectomía por cirugía sin bisturí.Una pequeña incisión y la utilización de una pinza especial son casi las únicas diferencias de este nuevo tipo de vasectomía respecto del habitualmente utilizado, que consiste en abrir el pene y practicar una ligadura de los conductos deferentes. La vasectomía sin bisturí reduce el tiempo quirúrgico, la inflamación y el riesgo de infección. Los efectos en eficacia y reversibilidad son similares.

Pero, sea cual sea el método, se mantiene el interrogante sobre si la vasectomía incrementa el riesgo de cáncer de próstata y testículos. Varios especialistas pusieron en duda que este riesgo exista. De hecho, entre los hombres vasectomizados no parece haberse incrementado la incidencia general.

Los anticonceptivos hormonales masculinos, de efectos parecidos a los femeninos, parecen bastante atrasados. Su utilización se limita a la forma de inyectables con aplicación varias veces por semana, lo que es aún poco atractivo para los usuarios varones. Tiene, además, un inconveniente adicional: hasta los tres meses de tratamiento no es totalmente efectivo. "Aunque los últimos anticonceptivos hormonales ensayados alcanzan una eficacia superior al 98%, en la práctica presentan problemas muy serios de administración. El hecho de que sean inyectables y de que en algunos casos sean algo dolorosos plantea un problema de continuidad", indicó el ginecólogo Luis Iglesias-Cortit, presidente del comité científico del congreso. "La investigación se centra en encontrar una vía de administración alternativa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 16 de junio de 1996.

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