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Atxaga, Fajardo, García Sánchez y Gómez Rufo abren Ficcionario

Una novela de aventuras, otra de reflexión filosófica, una basada en un hecho real y la última de trayecto. Las cuatro obras -Carta del fin del mundo, de José Manuel Fajardo; La vida fósil, de Javier García Sánchez; Las lágrimas de Henan, de Antonio Gómez Rufo, y Esos cielos, de Bernardo Atxaga- inauguran la cuidada colección Ficcionario, de Ediciones B, que hoy se presenta en Madrid. Ficcionario está destinada a acoger textos de ficción de autores españoles y la tinoamericanos. Enrique de Eriz, director de la recién inaugurada colección, comenta que el tipo de autor que publicará en estas páginas está aún por definir.La primera versión de Esos cielos surgió durante los años 1993 y 1994, mientras Bernardo Atxaga hacía lecturas por todo el País Vasco junto con algunos actores. El primer texto de lectura se llamó Los pasos del avestruz, pero un día fue testigo de una pintada: dos jóvenes escribían un nombre en la pared y luego añadían el calificativo de "traidora". "Bueno", me dije, "aquí está el nuevo tema. Trataría de imaginar la vuelta a casa de aquella traidora. La primera versión se llamó Zaruak (Cielos), y no pasaba de los 15 folios. Inmediatamente, el ambiente de las lecturas cambió. El público éscuchaba el relato en completo silencio, y al final, además de los aplausos, siempre había alguien que abandonaba su butaca rápidamente", asegura Atxaga.

También nació cargada de polémica la novela de Antonio Gómez Rufo (Madrid, 1954). "Un alto dignatario de la Embajada de la República Popular China en Madrid me dijo que la novela no le había gustado nada y que contenía 'un error esencial' cada tres páginas. No en vano, me dijo, él era comunista y yo socialdemócrata". Las lágrimas de Henan es la narración de una tragedia. "Con un lenguaje que busca amparar en el lirismo la historia que se cuenta, para hacerla menos hiriente, he pretendido fabular unos hechos que fueron reales y que al conocerlos me conmovieron", dice el autor.

Atracción por los quioscos

Javier García Sánchez (Barcelona, 1955) miraba embelesado desde pequeño los quioscos. "El hecho de estar en plena calle, justo en el corazón de la realidad, los hacía habitáculos fascinantes. Quizá fue ésa la causa por la que elegí un quiosquero para reflexionar sobre el universo que nos rodea", asegura García, quien concibe la literatura como el testimonio de una época.A José Manuel Fajardo, de 38 años, lo que le producía una rara inquietud es la historia de los hombres que dejó Colón en el Fuerte de la Navidad, en la isla de la Española. "En comparación con las novelas de Stevenson, Defoe o Verne, la historia del Fuerte de la Navidad tenía a su favor el aún más inquietante hecho de ser parte de la historia. Siempre pensé que en el misterioso corazón de ese hecho se agazapaba una novela".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de abril de 1996