La descentralización de los impuestos

Provincias y Estados de los países federales obtienen la mayor parte de sus ingresos por tributos

Los Estados, las provincias o las comunidades de los países que funcionan de forma descentralizada obtienen la mayor parte de sus ingresos de los impuestos.Los expertos en federalismo fiscal destacan que no hay un modelo único de financiación de los distintos niveles de gobierno -central, regional y municipal-, sino muchos distintos según los países.

En Alemania o Bélgica, aun que es el Gobierno central el que recauda los impuestos más potentes, los ingresos se reparten entre la Administración central y los gobiernos regionales. Estos últimos sólo disponen de capacidad legal sobre algunos tributos menores.

En Canadá, en cambio, las provincias tienen más poder fiscal y pueden legislar sobre tramos de los grandes impuestos que comparten con el Gobierno federal.

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Lo que sí existe en todos los casos, con mayor o menor intensidad, son fondos de nivelación para ejercer la solidaridad con las zonas de menor renta.

Estos modelos de reparto de impuestos contrastan con el sistema español, en el que las comunidades autónomas reciben la mayor parte de sus fondos de una participación en los ingresos del Estado. También cobran algunos tributos menores, pero sin capacidad de subirlos o bajarlos, y desde 1994 ingresan el 15% de la cuota líquida del IRPF. A estas fuentes de ingresos hay que sumar el endeudamiento, el fondo de solidaridad, llamado fondo de compensación interterritorial (FCI) y ayudas comunitarias.

Éstos son algunos ejemplos de cómo se financian las regiones en diversos países.

Alemania. El sistema básico de financiación de los 16 Estados o länder se basa en los impuestos compartidos. El profesor Horts Zimmermann, de la Universidad alemana de Marburgo, afirma en un informe sobre corresponsabilidad fiscal publicado en diciembre pasado por el Instituto de Estudios Autonómicos de la Generalitat de Cataluña: "Más del 80% de los impuestos de todos los niveles de Gobierno son compartidos". A juicio de Zimmermann, "el mayor inconveniente" del sistema alemán es que "las regiones no tienen capacidad de decisión sobre el tipo impositivo de estos impuestos". Con todo, el Gobierno federal está limitado para sacar adelante sus normas fiscales en los impuestos compartidos, ya que necesita el apoyo del Bundesrat (equivalente al Senado español) para aprobar las leyes.

Berd Spiekermann, otro experto, del Ministerio de Finanzas alemán, cifra en el 78,4% los ingresos por impuestos distribuidos en 1992 entre el Gobierno central, los länder y los ayuntamientos y en el 14,3% los exclusivos del Gobierno central.

Los grandes impuestos en cuya recaudación participan los länder alemanes son: renta (42,5%), sociedades (50%) e IVA (60%). Paralelamente, recaudan impuestos sobre el patrimonio, sucesiones, ventas de terrenos y loterías, aunque con nula o escasa capacidad para modificarlos.

Canadá, con 10 provincias, tiene más repartida la soberanía tributaria. A diferencia del caso alemán, las provincias tienen capacidad para regular la parte que les toca de los impuestos compartidos. El profesor Antonio Giménez Montero destaca en un informe sobre "modelos básicos de financiación autonómica", publicado en 1992 en la revista Palau 14 -ligada a la Generalitat valenciana-, que el Gobierno federal canadiense y las provincias "comparten la soberanía tributaria".

La manera de compartir la responsabilidad fiscal es Miediante una reducción de tipos por parte del Gobierno federal dejando espacio fiscal a las provincias.

En el impuesto sobre la renta personal, "las provincias -excepto Quebec- fijan un tipo básico sobre la cuota del impuesto federal", señala Giménez Montero. Con todo, hay un elevado grado de armonización fiscal porque la estructura impositiva básica (base imponible, tarifas y deducciones) la decide el Gobierno federal y es la misma para todas las provincias. Y la declaración de la renta es única.

En los impuestos sobre la renta y sociedades, las provincias canadienses ingresan el 37% y 38% de la recaudación generada; en el caso de las ventas -equivalente al IVA europeo-, el 53%, y en los carburantes, el 6 1 %.

Quebec -que ha intentado la secesión en referéndum en varias ocasiones- es un caso aparte. No participa del acuerdo entre el Gobierno central y las provincias y tiene más espacio fiscal que las otras regiones. El tramo federal de la renta es un 16,5% menor en Quebec, con el consiguiente aumento del tramo provincial, señala Thomas J. Courchene, de la universidad canadiense de Queen's, en un informe sobre Imposición sobre la renta e igualación de recursos: perspectivas canadienses. A diferencia del resto, los ciudadanos de Quebec deben rellenar dos impresos de renta: uno federal y otro provincial.

Un sistema similar se aplica en las provincias canadienses con el impuesto de sociedades. Los gobiernos provinciales establecen tipos sobre la base imponible de las empresas.

Bélgica. Las tres regiones -Flandes, Bruselas y Valonia- disponen, de tres tipos de ingresos: tributos exclusivos, tributos compartidos con el Gobierno central y recargos sobre el impuesto federal sobre la renta, señala el profesor Paul Van Rompy en el citado informe del Instituto de Estudios Autonómicos.

Los grandes impuestos compartidos -renta y el IVA- supusieron el 83,1% del total de ingresos de las regiones belgas. Los tributos propios de las tres regiones gravan la imposición sobre juego, licencias de venta de alcohol, patrimonio, registros, sucesiones y tributos de radio y televisión, que representaron el 8,6% del total de sus ingresos en 1993. La autonomía tributaría de las regiones es completa para impuestos de juego, apuestas, y licencias de venta de alcohol. En cambio, es el Gobierno federal belga el que fija las normas sobre patrimonio, registros y sucesiones.

Estados Unidos. El poder fiscal de los Estados miembros es importante. "43 de los 50 Estados tienen imposición personal sobre la renta, 45 tienen imposición sobre sociedades, 45 sobre las ventas, y todos sin excepción recaudan tributos sobre la gasolina y el tabaco", señala Giménez Montero. "La competencia fiscal ha sido una constante histórica" entre los Estados. En el país se dan todos los casos, desde los estados que tienen un acuerdo sobré el impuesto federal de la renta (15 en total) hasta los que tienen su propio impuesto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 06 de abril de 1996.

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