Castro desata una ofensiva revolucionaria para cerrar las grietas ideológicas del régimen cubano

Se acabaron los tiempos de la tolerancia en Cuba. Se cerraron los márgenes para la pequeña crítica y el librepensamiento que en los últimos tiempos se habían abierto paso en algunos centros de estudio, ONGs, revistas culturales e instituciones académicas. La cúpula del Partido Comunista cubano ha pasado a la ofensiva, y ha expresado sin rubor ni subterfugios que no permitirá que dentro de sus dependencias germine la semilla de la desideologización ni que en Cuba se coquetee con la glásnost, la cubanología u otras armas que utiliza el enemigo para reblandecer la revolución.

La filosofía y táctica de esta nueva ofensiva revolucionaria está en el informe del Buró Político del. Partido Comunista cubano sobre la situación política y social de la isla, que fue debatido y aprobado el pasado fin de semana por el V pleno del Comité Central. Dicho informe, presentado por el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Raúl Castro, parte de la tesis de que EE UU pretende derrocar al Gobierno cubano por dos vías.La primera, o carril uno, es el embargo, la Ley Helms-Burton, que busca "la asfixia económica". El carril dos, en cambio, "no trata de derrumbar al castrismo en un día, sino de transformarlo día a día". Esto consiste en alentar "la subversión interna, corroer sutilmente por dentro, intentar sembrar la confusión, la falta de fe y la discordia con vistas a crear descontento ( ... ) desórdenes que ofrezcan a los círculos más extremistas yanquis pretextos para acciones militares".

Dentro de esta vía, dice el informe del Buró Político, se inscribe el. "traba o solapado" realizado en los últimos tiempos a través de organizaciones no gubernamentales y centros de estudios que hay en Cuba. Según el documento, algunos de estos centros ya han sido objeto de "manipulación", y varios de sus investigadores han caído en las redes del enemigo.

El informe menciona en general a todas las instituciones culturales, medios de prensa y centros académicos, y exhorta a todas ellas a no adoptar "posiciones neutras o confusas" a la hora de debatir y fijar posiciones en reuniones dentro o fuera de Cuba, así como a no aparecer como "artífices o portadores de ideas y conceptos ajenos a los que preconiza y defiende la revolución".

El Buró Político del partido llama a todas sus instituciones a "establecer una política única, consecuente y sin blandenguerías" para cerrar el paso a estas tendencias, y pide "colocar el trabajo ideológico del partido a la altura de las misiones combativas de la patria". "O convencemos nosotros o lo hace el enemigo", proclama el documento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 27 de marzo de 1996.

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