Detenido un árabe israelí acusado de pasar desde Gaza al hombre bomba de Hamás en Tel Aviv

ENVIADO ESPECIAL Yasir Arafat dio ayer un atrevido golpe policial con el cierre de la Universidad Islámica de Gaza, uno de los supuestos centros de captación de Hamás, en un intento de mostrar a su amigo Simón Peres la voluntad de acabar con el radicalismo más extremo de los integristas islámicos. Tanto el líder palestino como el primer ministro israelí son conscientes de que el proceso de paz está más en peligro que nunca. Por otro lado, las autoridades israelíes confirmaron que un camionero israelí de origen árabe fue detenido el lunes por la noche por ayudar a cruzar la frontera dé Gaza al suicida de. Hamás que puso la bomba horas antes en una céntrica calle de Tel Aviv y que causó 13 muertos.

Esta última noticia ha enrarecido si cabe más el ambiente e irritado sobremanera a la comunidad árabe-israelí (cerca de 700.000 personas), que la considera como una "burda nientira". Al parecer, el detenido, natural de una localidad no identificada del norte del país, es simpatizante de un movimiento islámico que le pagó supuestamente unas 124.000 pesetas por pasar de matute desde Gaza al autor de la matanza de Tel Aviv. El camionero admite haber colado a un joven pero asegura que no conocía sus intenciones. Es un misterio cómo fue capaz de superar con su camión, en el que transportaba chatarra, los numerosos puestos de control palestinos e israelíes establecidos desde que Peres decretó la semana pasada el cierre de las fronteras con Gaza y Cisjordania tras la feroz ola de atentados de Hamás, que ha costado 60 vidas en ocho días.Según el líder de la comunidad árabe israelí, la última fase de violencia que se ha desatado en el país está movida por intereses políticos ocultos, ajenos por completo al islamismo. Miles de árabes israelíes se manifestaron ayer en diversas ciudades por la paz y contra el terrorismo.

Nadie se siente tranquilo ni satisfecho de la gigantesca operación aún en curso que las fuerzas de seguridad israelíes, por un lado, y la policía palestina, por otro, están realizando para contrarrestar la violencia integrista que hipoteca seriamente el futuro del proceso de paz.

Arafat, que trata de desarmar a los grupos paramilitares, se atrevió en la madrugada de ayer a dar un golpe muy duro al integrismo con el cierre de la Universidad Islámica de Gaza, en la que estudian cerca de 3. 000 jóvenes y que pasa por ser uno de los focos de reclutamiento de Hamás. "Desde luego, es un primer paso, pero hasta la fecha estamos muy disgustados con la política de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) para aplastar a Hamás e identificar a los responsables de la ola de atentados. Desde hace tiempo les advertimos dónde teman que actuar manifestó el portavoz del Gobierno israelí, Uri Dromi.

Operaciones coordinadas

La ANP clama, por su parte, que está poniendo todo el empeño para neutralizar al ala militar del dividido grupo extremista, e insiste en que las operaciones deben ser coordinadas, conforme al espíritu de los acuerdos de paz, y que los israelíes deben huir de medidas más allá de la ley.

La policía palestina ha detenido a más de 400 simpatizantes de Hamás y ha puesto a diversas instituciones y mezquitas ligadas a esta organización bajo el directo control de la ANP. Abú Alá, uno de los más directos colaboradores de Arafat, ha declarado que el líder palestino está resuelto a llegar hasta el final para acabar con la violencia, siempre y cuando los israelíes no conviertan toda la operación en algo completamente suyo tal como venían haciendo hasta antes de la firma de la paz, hace ahora casi tres años. "Cuanto más minen la moral del pueblo palestino, más crecerá la ira de los violentos y más estará en peligro la convivencia", manifestó Abú Alá.

Sin embargo, el coronel Moshe Elad, un portavoz del Tsahal, el Ejército israelí, admitió ayer a este diario que las Fuerzas Armadas "no se detendrán en el compromiso de defender la seguridad nacional y entrarán, si es necesario, en los territorios palestinos autónomos si resultan ineficientes las medidas represivas de la policía palestina".

En los últimos tres días, las fuerzas de seguridad israelíes han procedido al cierre de al menos dos importantes centros culturales integristas en Cisjordania, así como a tapiar para posteriormente demoler las viviendas de una decena de familias de cabecillas de Hamás. Al menos 180 personas han sido detenidas.

Entre tanto llegó a Tel Aviv parte del material más moderno para la detección de explosivos, así como una avanzadilla de expertos en política antiterrorista, que el presidente norteamericano, Bill Clinton, ha puesto a disposición de Peres para colaborar en la difícil tarea de contrarrestar la violencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 06 de marzo de 1996.

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