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Falla el transplante de mandril a un enfermo de sida, aunque ha mejorado

Jeff Getty se siente relativamente bien, pero su sistema inmunológico sigue sin funcionar. Getty, de 38 años de edad, es el enfermo de sida de San Francisco que hace dos meses se sometió a un experimento que despertó esperanzas y críticas entre científicos y afectados por la enfermedad: el transplante de células de médula ósea de mandril a su organismo. El cuerpo de Getty no ha rechazado las células y su estado general es mejor del que tenía antes de la operación, pero no consta que esas células se estén reproduciendo como se pretendía. Aún así, la experiencia se considera positiva.Los mandriles, por razones que los biólogos todavía desconocen, tienen un sistema inmunológico que, entre otras cosas, no resulta afectado por el virus del sida. Experimentos previos de transplante habían fracasado por el rechazo sistemático del organismo humano a las células de mandril. Suzanne Ildstad, del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, diseñó un nuevo tratamiento en el que se añadían células "facilitadoras" a los tallos de las células de médula ósea del animal con la esperanza de que se implantaran en el sistema defensivo de Jeff Getty y que este sistema fuera capaz de reproducirlas.

Es lo que tendría que haber ocurrido ocho semanas después del transplante, pero Steven Decks, el médico que dirigió la operación, ha dicho que no hay rastro de las células del mandril en el organismo de Getty: "En este momento todavía no hay resultados definitivos, pero no parece que haya muchas células, si es que queda alguna". En todo caso, el médico cree que ha habido ya elementos positivos: "Hay datos que indican que Jeff está mejor, y eso es tan importante como el propio experimento e incluso puede abrir nuevos caminos en las investigaciones".

Jeff Getty no está en absoluto desanimado, porque partía de una situación condenada: "Las células de mi sistema inmunológico se han repuesto y están en el nivel que tenía en 1992. De hecho, me siento mejor ahora que antes de entrar al hospital".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de febrero de 1996

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