Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

López Rodó: "Mi interés era que no hubiera un golpe"

"Mi interés era que no hubiera un golpe de Estado y un regente, de los que hubo varios candidatos; o un estallido revolucionario". Laureano López Rodó explica así su apuesta por el príncipe Juan Carlos como sucesor de Franco, al mismo tiempo que preparaba la redacción de las leyes fundamentales del régimen, en muchos puntos incompatibles con la democracia. López Rodó habla de ello y de otros temas en la entrevista que mañana publicará este periódico como parte de la primera entrega de Memoria de la transición.Juan Luis Cebrián es el cronista encargado de exponer los acontecimientos que se producen entre el asesinato de Carrero y el fracaso del intento de apertura del régimen, encabezado por el ministro Pío Cabanillas. Los aperturistas fueron despedidos del Gobierno en el otoño de 1974, después de que Franco reasumiera sus poderes tras una enfermedad durante la cual don Juan Carlos había ejercido interinamente la jefatura del Estado.

El historiador Raymond Carr colabora con un análisis sobre el fracaso del proyecto de los franquistas para lograr la continuidad del régimen. Y lo personifica en Carrero, a quien ve como un hombre desolado por la evolución de una sociedad como la española, que se había hecho más próspera en los años anteriores y cuyo final sólo podía ser el de terminar en una democracia pluralista. Un propósito al que Carrero no podía dar su apoyo de ninguna manera, entre otras razones porque "tenía alergia a los partidos políticos" como reconoce López Rodó.

En el artículo Aquel zambombazo, Fernando Savater evoca el 20 de diciembre de 1973, en que "se desencadenaron los rumores más alambicados y empezamos a pensar que había altas complicidades en el magnicidio". Y Maruja Torres ofrece su visión de lo que bullía, mientras tanto, en la sociedad de la época.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de octubre de 1995