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EJECUCIONES EN LOS PAISES DEL GOLFO

Sin piedad con Sithy Farook

Emiratos Árabes

Said Saleh Mansour se presentaba todos los días en el juicio en los Emiratos Árabes Unidos contra la joven de 19 años acusada de haber matado a su hija de cuatro años. Una y otra vez, instaba al tribunal a que acelerara su ejecución. Cuando se le pidió que perdonase a su criada de Sri Lanka, este oficial de alto rango del departamento de policía de Ras al Khaimar, contestó inflexiblemente: "Señor", escribió, "¿cómo puedo perdonar a una persona que ha asesinado brutalmente a mi hija inocente que sólo tenía cuatro años?". La carta selló el destino de Sithy Farook. En abril, con un traje blanco abaya y llorando desconsoladamente, fue sacada de su celda en la prisión para ser llevada ante un pelotón de ejecución de siete hombres.Su padre, Mohamed Nilan, trabajador del Ayuntamiento de Colombo, capital de Sri Lanka, no se enteró de la ejecución hasta que los vecinos recibieron una llamada telefónica de un amigo de la joven. "Nuestra hija estaba tan descontenta con sus jefes que escribía muchas veces a casa diciendo que quería volver", declaró. "Pero le pedimos que se quedara y cumpliese su contrato; ahora miren que destino la esperaba".

Las súplicas del Gobierno de Sri Lanka, de la Embajada en Abu Dhabi e incluso del presidente del tribunal de Ras al Khaimar no consiguieron aplacar la ira de Said Mansour. Sithy Farook había apuñalado a su hija hasta matarla el 17 de octubre de 1994 y debía pagar el precio. En su opinión y en la del tribunal, no había circunstancias atenuantes: nadie mencionó las cartas de súplica que Sithy escribió a su padre, aunque se conocían. Nadie insinuó -como Sithy contó a las compañeras de la prisión- que había confesado el crimen sólo porque Said Mansour le había prometido que sería devuelta a Sri Lanka si lo hacía.

Sobrecarga laboral

La historia de Sithy Farook es una historia patética de una ex trabajadora textil de Colombo que fue enviada a los emiratos como criada para poder comprar a sus padres una nueva casa en Sri Lanka. La joven escribió que su jefe había invitado a unos parientes a vivir en su casa. Ordenó a Sithy que cuidase de todos ellos -un total de 17 niños, algunos bebés y uno de ellos una niña discapacitada.

Después de su ejecución, los periódicos de Sri Lanka se preguntaban qué había llevado a Sithy Farook a asesinar a la niña. En un informe del Ministerio de Asuntos Exteriores se relataba que Sithy "sin ninguna duda, ni miedo... reconoció que había cometido el crimen... Recuerda que la niña le mordió en el brazo y, tras perder los nervios, la apuñaló con un cortaplumas puntiagudo".

Copyright The Independent-EL PAÍS.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de octubre de 1995