Mobutu hace oídos sordos a los llamamientos de Naciones Unidas

Al Gobierno del presidente Mobutu Sesé Seko no parece importarle excesivamente la reacción internacional ante la operación de deportaciones masivas. Las autoridades, que tras el levantamiento del embargo de armas acusaron a Ruanda y Burundi de planear ataques a los campos de refugiados, han insistido en que las expulsiones continuarán hasta que la ONU se haga cargo del millón de refugiados ruandeses y de los 130.000 de Burundi que vivían en este país y cuya presencia ha minado la economía zaireña."Mantenemos contactos con el secretario general de la ONU, Butros Butros-Gali, que va a nombrar a un enviado especial sobre esta cuestión, pero no hemos recibido ninguna presión por parte de la ONU o de ningún otro país para que paremos las expulsiones", precisó ayer el ministro zaireño de Asuntos Exteriores, Kamanda wa Karnanda.

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Y las autoridades de Zaire han dejado claro que ignorarán la carta enviada por la alta comisaria de la ONU para los refugiados, Sadako Ogata, que pidió a Zaire que cesara con las expulsiones, que violan el derecho humanitario internacional. "El Consejo de Seguridad Nacional estima que la fase humanitaria ha acabado y que ahora estamos ante una situación política muy delicada", explicó el asesor sobre derechos humanos del Gobierno de Zaire, Mutiri wa Bashara, tras la reunión mantenida el pasado lunes en la que se decidió ignorar la petición del ACNUR.

Ogata viajará urgentemente a Zaire para intentar resolver el conflicto "que constituye una grave amenaza para la estabilidad de la zona", según declaró el portavoz de Butros-Gali. Pero es previsible que Zaire vuelva a ignorar el nuevo llamamiento emitido ayer por Carrol Faubert, enviada especial del ACNUR para la región de los Grandes Lagos, que condenó las expulsiones y expresó su deseo de que "Zaire haga honor a sus responsabilidades como país de asilo".

Acusaciones de Ruanda

El Gobierno de Ruanda había acusado a Zaire de prestar su apoyo a los soldados hutus, huidos del país tras la guerra civil, para que pudieran armarse y derrocar al Gobierno tutsi de Ruanda. Estas acusaciones han sido otra de las razones para las deportaciones puesto que ahora se ha "eliminado la causa física de la acusación", según explicó el ministro de Asuntos Exteriores.Los problemas económicos que han causado en Zaire los fugitivos de la violencia étnica han hecho que la prensa haya sido unánime en su apoyo al Gobierno. La radio oficial de Goma también ha lanzado diversos llamamientos desde el pasado lunes para que hombres de negocios locales apoyasen las expulsiones.

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La presencia de los desplazados también ha acarreado el incremento de la violencia en Zaire. El 6 de agosto, seis italianos fueron asesinados cerca de Goma; el asesino fue un refugiado ruandés, al que las autoridades zaireñas detuvieron ayer.

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