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Las células nerviosas hablan con las inmunes

Existía en las ciencias biológicas un dogma equivocado que es preciso revisar. Se trata de la independencia entre el sistema nervioso y el sistema inmunológico. Según dicho principio, ambos carecen de comunicación: el cerebro ocupa un espacio vedado para anticuerpos y linfocitos y el sistema nervioso carece de medios para influir psíquicamente en la respuesta inmune. Los avances de la neuroinmunología han demostrado que el estado psicológico de hombres y animales de experimentación modula las respuestas defensivas inmunes. Asimismo, las células de la glía, población celular del cerebro que complementa y regula las funciones de las neuronas, pueden captar mensajes químicos que envían las células inmunológicas.Los mensajes que se envían las células -y que ordeñan cosas como divídete o fabrica este anticuerpo- son proteínas llamadas citoquinas, Pata que este mensaje sea captado y obedecido se precisan unos receptores en la superficie de las, células. Sólo aquellas que los poseen descifran su significado, las demás no lo comprenden. Por tanto, si se demuestra que las células. del sistema nervioso producen citoquinas y tienen receptores para ellas, se genera una autopista de información que comunica los dos sistemas más importantes en la biología de los vertebrados.

En el Instituto Cajal hemos demostrado recientemente ambos hechos. Los astrocitos de los ratones, células mayoritarias de glía, producen cantidades detectables de una citoquina llamada Factor de Necrosis Tumoral (TNF) cuando son infectados por el virus de la encefalomielitis. Por tanto, se concluía que las células nerviosas (astrocitos) producían un mensaje inmunológico (citoquina TNF). Este TNF de origen nervioso era biológicamente activo ya que mataba las células tumorales que se trataban con él.

La comprobación de la segunda parte de la hipótesis ha tenido que esperar a este año. En el mes de marzo, nuestro gupo demostró en la revista, Glía que los astrocitos poseen en su membrana celular receptores para TNF. De este modo, dichas células no sólo Producen una citokina, sino que pueden comprender el mensaje que lleva codificado, con lo que se cierra el circuito de comunicación.Estos descubrimientos pueden tener una importante implicación práctica en la esclerosis múltiple, enfermedad degenerativa por ahora incurable que produce la parálisis del paciente al interrumpirse la transmisión nerviosa. Otros autores han demostrado que la molécula de TNF no sólo es tóxica para las células tumorales, efecto beneficio so, sino también para los oligodencrocitos (en este caso el mensaje enviado sería muere). Dicha acción tóxica deja sin aislamiento a los axones y se produce una esclerosis múltiple. Por este hecho, especulamos que los astrocitos infecta dos por virus podrían estar directamente implicados en los .procesos patológicos. Así, un mensaje que en ciertos casos puede ser beneficioso, se convierte en perjudicial en función de dónde y cuándo se sintetice.

Obviamente no sólo es el TNF el mensaje que se envían las células. Nuestro grupo ha demostrado que otra molécula que antes se consideraba puramente inmunológica, la interleukina- 1 o IL-1, es también producida por astrocitos infectados por virus y. su mensaje descodificado por receptores presentes en su membrana celular. Esto explicaría, que la IL-1 inyectada en el cerebro de, la rata produzca efectos tan espectaculares como fiebre, sueño y pérdida del apetito. Ahora sabemos que las células no pueden hacer oídos sordos a las llamadas de auxilio o colaboración, ni a los mensajes agresivos, de sus colegas.

Nazario Rubio Arazuri es investigador del Instituto Cajal de Neurociencia (CSIC).

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 23 de mayo de 1995.

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