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Los expertos preparan imitar con fármacos la existencia de seropositivos que no enferman

Un 5% de infectados se mantiene sano 16 años después de contraer el sida

Un 5% de la población total de infectados de sida no desarrolla la enfermedad. Entre 12 y 16 años llevan viviendo sanos en el mundo varias decenas de seropositivos que han sido capaces de mantener una carga viral entre 100 y 1.000 veces menor que los que enferman. La conclusión a la que han Regado hasta ahora los científicos es que se puede imitar este comportamiento con fármacos antirrétrovirales muy agresivos, como dijo ayer, en La Coruña, David Ho, del Centro de Investigación sobre Sida Aaron Diamond, de Nueva York, en el M Congreso Nacional sobre Sida.

Dos explicaciones, ya evidencias, ha encontrado Ho a este fenómeno que escapa a las esta dísticas y al pesimismo en tomo al sida. "Primero, que estas per sonas tienen una buena res puesta inmunológica de anticuerpos y celular. Y, segundo, que en algunos casos han sido infectados por cepas del virus débiles o atenuadas". Todos los grupos clínicos del mundo tienen bajo control a seropositivos de larga supervivencia. En España también. El Instituto de Salud Carlos III, de Madrid, acaba de iniciar un estudio con varios españoles infectados que reúnen estas características y que permanecen sin signos de enfermedad durante más de siete años.

Los individuos que han sido estudiados hasta ahora por el grupo investigador al que per tenece David Ho nunca han sido tratados con antirretrovirales durante más de una semana. Y sin embargo mantienen el virus a niveles bajísimos y su sistema inmunitario en condiciones normales. "Hemos estudiado el sistema inmunológico de estas personas con bastante precisión", explicó ayer Ho en La Coruña. "Y todos ellos tienen una alta respuesta de anticuerpos neutralizantes y de linfocitos CD8, que son muy importantes para la replicación viral. Ambas circunstancias in crementan notablemente la res puesta de los seropositivos de supervivencia a largo plazo".

Interrogantes

El investigador estadounidense agregó que la observación es muy importante, "porque sus niveles víricos -hasta 1. 000 ve ces menores que en los que en ferman- nos sirven de guía para el tratamiento del resto de las personas infectadas''.

La primera interrogante es si pueden elaborarse compuestos o incluso utilizar el propio suero de estos seropositivos, sus células resistentes, para tratar a los que enferman. "Podemos intentar la producción de sus anticuerpos, pero sólo nos serviría para un paciente", aclaró Ho. "Intelectualmente es posible, pero poco práctico".

La alternativa es imitar este comportamiento de contención natural del virus mediante el arsenal terapéutico que se desarrolla en estos momentos.. Y hacerlo muy pronto, antes de que el VIH coja carrerilla. En línea con la opinión científica mayoritaria, Ho apuesta por una intervención farmacológica temprana, a pesar de que un 5% de los infectados teóricamente no la necesiten "En la gran mayoría de los pacientes sabemos que hay una replicación vírica que es progresiva. Es evidente que los tratamientos deben orientarse hacia esta gran mayoría. El grado de replicación del VIH es muy grande en el 95% de los infectados". El problema, no ocultó Ho, es que en estos momentos "no tenemos muchos antirretrovirales buenos y mucho menos disponibles en el Tercer Mundo".

Para los países en desarrollo, la comunidad internacional tiene otros planes respecto al sida. Sortean, aludiendo a otras necesidades sanitarias más perentorias, el hecho evidente de que al ser la terapia eficaz una combinación de varios fármacos cada vez es más cara. "Hemos encontrado, trabajando con pacientes de sida en las zonas, más pobres, que hay intervenciones muy importantes para mejorar su calidad de vida, nutrición, higiene y enfermedades, oportunistas", afirmó Erik van Praag, jefe de la unidad de cuidados sociales y salud, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra. "Esto es más importante que prolongar la supervivencia ,con antivirales"afirma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de marzo de 1995