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Conocer el cerebro llevará a un nuevo humanismo

Las neurociencias están a punto de explotar, dice Constantino Sotelo

El estudio del cerebro y del sistema nervioso son la base de un nuevo humanismo, que permitirá saber por qué una persona se convierte en drogadicto o en asesino o llega a, saber más sobre el amor, el aprendizaje o la memoria, explica Constantino Sotelo , director de un destacado instituto francés y ex presidente de la Sociedad Europea de Neurociencias. Sotelo, español que lleva trabajando más de 30 años en Francia, cree que las neurociencias están a punto de explotar y permitirán abordar enfermedades ahora incurables.Al inaugurar un simposio que se celebra hasta mañana en el Instituto Cajal del CSIC, con motivo del 60 aniversario de la muerte de Santiago Ramón y Cajal, pionero de las neurociencias, Sotelo recordó que los problemas mentales constituyen uno de las áreas de mayor gasto para la sanidad (un 20% del gasto total) y que tanto la concentración de la población en grandes ciudades como su envejecimiento, son factores que contribuyen a que cada vez haya más casos. La genética, recordó, es sólo una parte de las neurociencias, porque "ningún gen va a ser descubierto para la tolerancia, el altruísmo o la comprensión".

En la Unión Europea, movida más por argumentos económicos que de investigación básica, las neurociencias no disponen de programa propio pero encuentran acomodo en tres programas de investigación: los de biotecnología, biomedicina y telecomunicaciones e informática. En este último campo, las redes neuronales basadas en los mismos principios de funcionamiento que el cerebro se, están utilizando ya para accionar y controlar robots avanzados.

Cuatro áreas

Cuatro áreas van a explotar de aquí al año 2015, señaló Sotelo. En desarrollo, se trata de conocer el mecanismo genético de desarrollo del cerebro y cómo se diferencia este desarrollo del de los animales. En neurotransmisión, se prevé la próxima aparición de nuevas y potentes drogas, estimulada por la cartografía en los últimos años de numerosos receptores en el cerebro. Estas drogas serán muy específicas, dirigidas a, poblaciones pequeñas de neuronas.Las neuronas no se dividen y contra este muro se estrellan los que intentan luchar contra enfermedades neurodegenerativas o remediar accidentes. La regeneración de neuronas es otra área donde hay grandes expectativas. Experimentos con tejidos embrionarios y ensayos clínicos ya en marcha con factores neurotróficos auguran avances frente al Alzheimer, la esclerosis lateral amiotrófica, la enfermedad de Parkinson o el síndrome post polio.

Finalmente está la terapia génica en el cerebro, con la particularidad de que los genes no necesitan insertarse para que produzcan la proteína deseada. Se están ensayando vectores como los adenovirus y células primordiales de cerebelo de embrión para hacer llegar los genes a los tejidos cerebrales y se han obtenido buenos resultados en una enfermedad del ratón.

El simposio tiene por objeto presentar públicamente los trabajos de los investigadores del Instituto Cajal, afirma su director, Alberto Farrús, y atraer la atención de la sociedad sobre este área.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de noviembre de 1994