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La mitad de los heroinómanos de las grandes ciudades españolas están infectados de sida

Primera conferencia nacional para evaluar los métodos de prevención

Una década después de la explosión del sida en España, la mitad de los usuarios de drogas inyectables en las grandes ciudades están infectados. De los 27.584 casos de enfermedad acumulados, el 64% corresponde a toxicómanos. El retraso en implantar programas de metadona y de intercambio de jeringuillas es una de las causas de la escalada de contagio, según reconoce el Ministerio de Sanidad, que ha organizado la I Conferencia Nacional sobre' el Sida para evaluar estos métodos de prevención. De momento se constata que la drogadicción intravenosa empieza a caer.

La información sobre el sida y sus vías de transmisión no llegó a tiempo en España, en opinión del secretario de Estado para el Plan Nacional sobre Drogas, Carlos López Riaño. "Esto habría evitado que el riesgo hubiese llegado a ser tan alto", dijo ayer en Madrid en la inauguración de la I Conferencia Nacional sobre el Sida.Con un 50% de drogadictos por vía intravenosa infectados en las grandes urbes (Madrid, Valencia, Barcelona, Bilbao) y el 30% en el resto de las ciudades, España se sitúa en los dos últimos años a la cabeza de Europa en cuanto a casos de sida relacionados con las drogas, y también el primero en incidencia por millón de habitantes. De los 27.584 enfermos de sida acumulados desde 1981, 17.653 eran usuarios de opiáceos por vía intravenosa.

"La extensión de la epidemia de VIH continúa creciendo", reconoció en la apertura de la conferencia el subsecretario de Sanidad, José Luis Temes. "Para que la prevención sea efectiva, el trabajo debe repartirse entre toda la comunidad, que debe reaccionar cotra las tentaciones más insolidarias de discriminación", afirmó.

Marginalidad

La marginalidad que suele acompañar al consumo de drogas ha sido el mayor obstáculo hasta ahora para acercar al toxicómano hasta los sistemas sanitarios y los mensajes de las campañas preventivas. Por ello, la estrategia utilizada últimamente ha sido la de "medicalizar" la droga, facilitando a esta población tanto el acceso a fármacos sustitutivos de los opiáceos, como las jeringuillas desechables y los preservativos.

En 1993, algo más de 15.000 toxicómanos participaron en tratamientos de sustitución con metadona en 141 centros de toda España, frente a los 3.043 que pudieron hacerlo tres años antes. También se han realizado programas de distribución y recambio de jeringuillas a través de las farmacias. Para Francisco Parras, secretario del Plan Nacional sobre el Sida, esta conferencia era "absolutamente necesaria" dada la diferencia de desarrollo de las citadas campañas en las diferentes comunidades autónomas.

El País Vasco inició en 1989 el reparto de un kit especial en las farmacias conteniendo una jeringuilla, alcohol, un preservativo e, información sanitaria sobre el sida. Actualmente, el 80% del material de inyección que utilizan los drogadictos se vende, bajo esta fórmula en el 77% de las farmacias vascas. Otras 26 participan en un programa experimental de intercambio de jeringuillas.

Según explicó Cristina Menoyo, del Plan de Prevención y Control del Sida en el País Vasco, los datos de un estudio con 114 toxicómanos en 1994 han revelado que el 72% de los mismos ya no compartían jeringuillas. La reutilización de la jeringa también ha disminuido: de 2,3 veces enteriores estudios, a 1,9 veces este año.

Los resultados no son tan esperanzadores en cuanto al uso de preservativos, a pesar (le que, según Menoyo, el 84% (le los usuarios de drogas inyectables son activos sexualmente. En 1994 sólo el 27% declaraba usarlo con asiduidad. Aquellos toxicómanos más cuidadosos con no compartir jeringas son también los que usan con mayor frecuencia el condón en sus relaciones sexuales.

Los datos de la memoria de 1993 del Plan Nacional sobre Drogas muestran un ligero descenso de consumo de drogas por vía intravenosa. La proporción de personas con este hábito tratadas por primera vez en centros sanitarios bajó del 50% en 1991 al 38% en 1993.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de noviembre de 1994