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III CONFERENCIA SOBRE POBLACION Y DESARROLLO

El Papa habla de demografía y pobreza en tono conciliador

"El esfuerzo mayor de la Conferencia de El Cairo debe centrarse en el apoyo de la comunidad internacional al desarrollo de los pueblos menos dotados, a través de una distribución más equitativa y racional de los recursos", dijo ayer el Papa Juan Pablo II, durante el rezo del Angelus, tras considerar que el acento exclusivo en "la reducción de las tasas de natalidad, obtenida por cualquier medio", representa "un peligroso atajo" para resolver los problemas.El Papa expresó, no obstante, una posición más conciliadora que la que Joaquín Navarro Valls, portavoz del Vaticano y de la comisión trasladada a la capital egipcia, expuso hace solo tres días.

Para Juan Pablo II, la ONU tiene el mérito de "haber llamado la atención sobre uno de los grandes desafíos de las próximas décadas, derivado, entre otras causas, también del hecho que la población mundial aumenta notablemente".

"Un programa de regulación demográfica puede ser considerado razonable", añadió el Papa, "pero sólo en condiciones éticas precisas y en el respeto de aquellos valores fundamentales que la política no puede subvertir nunca". Estos valores, dijo el Pontífice, son "el derecho a nacer" y "los derechos de la familia, entendida como núcleo social fundado por un hombre y una mujer para la recíproca integración y la procreación responsable de los hijo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de septiembre de 1994