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21 muertos al estallar en pleno vuelo un avión panameño en el que viajaban empresarios judíos

La catástrofe aérea ocurrida el martes en Panamá al hacer explosión en pleno vuelo un pequeño avión comercial con dos tripulantes y 19 pasajeros a bordo, en su mayoría empresarios de origen judío afincados en este país centroamericano, sigue siendo, una incógnita. Entre los fallecidos había hombres de negocios cuyos nombres han estado relacionados con el contrabando, el lavado internacional de dinero negro y el narcotráfico, lo que acentúa aún más las especulaciones en tomo a las causas del siniestro. Ayer todavía no podía descartarse, ninguna hipótesis.

Las lluvias torrenciales que se precipitaron el pasado martes sobre Panamá, acompañadas de un fuerte viento racheado, tienen todo el aspecto de haber contribuido a la catástrofe. Al menos, esa hubiera sido la principal hipótesis barajada si los pasajeros no fueran personas tan conocidas.Pero muy poca gente cree en esta explicación. El propio presidente electo de Panamá, Ernesto Pérez Balladares, aseguró anoche en una entrevista concedida a la cadena de televisión estadounidense CNN que el aparato fue objeto de un atentado con bomba. "Según las informaciones objetivas de que disponemos, al parecer no se trató de un accidente, sino de la colocación de una bomba en el interior del avión", dijo Balladares.

Según algunas versiones, el pequeño avión, un turbohélice de la compañía Alas que hacía la ruta entre las ciudades de Panamá y Colón, estalló y se partió en dos pedazos en pleno vuelo, sólo cinco minutos después de haber despegado. El siniestro se produjo a las 16.30 horal local -22.30 de la noche de Madrid-, en un lugar denominado cerro de Santa Rita, a unos 75 kilómetros al noroeste de la capital panameña.

Todos los pasajeros, excepto cuatro, eran comerciantes, la mayoría de origen judío, instalados en la Zona Libre de Colón, un área portuaria de compra y venta exenta de impuestos que le produce importantes ingresos al país, ya que en ella se abastecen de todo tipo de mercancías la mayoría de las repúblicas latinoamericanas y las distintas flotas que atraviesan el canal de Panamá.

Entre los fallecidos figura Saúl Schwartz, administrador general de la empresa Simar Joyero Mayoristas, ubicada en Colón. Este empresario fue acusado recientemente en Italia de estar implicado en operaciones de. contrabando de lingotes de oro, si bien jamás se pudo probar su relación con dicha trama delictiva.

Schwartz fue secuestrado por unos desconocidos el año pasado, en un caso en el que fue relacionado con el lavado de dinero procedente del Cartel de Medellín, según se desprendió en su tiempo de unas investigaciones llevadas a cabo por la DEA (Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos) y la policía italiana.

Asuntos turbios

Precisamente Saúl Schwartz no es el único miembro de su familia que se ha visto involucrado en asuntos turbios. Su primo Aarón, también vinculado al negocio de la joyería, salió ileso hace dos meses de un atentado con bomba. La Policía panameña inició diligencias entonces, pero pronto se corrió un tupido velo sobre el caso y jamás se volvió a hablar del origen de este atentando. No obstante, siempre se especuló con que estuvo relacionado con el narcotráfico. La Embajada de Israel en Panamá confirmó ayer que 12 de los 19 ocupantes del aparato son judíos y que cuatro de ellos residen en Israel. La comunidad judía del país caribeño, muy alterada por el atentado del pasado lunes contra la Asociación Mutual Israelita Argentina en Buenos Aires, que costó la vida al menos a 34 personas, solicitó ayer una investigación exhaustiva para esclarecer las razones del siniestro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de julio de 1994

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